Una operación policial marroquí en el barrio obrero de Lirac, en Fez, ha terminado con más de nueve personas detenidas, dos de ellas menores, tras una violenta protesta vecinal alrededor de un piso que celebraba una fiesta gayel 19 de agosto.PublicidadLos propios vecinos los denunciaron a la Policía y además convocaron a varios medios de comunicación que grabaron vídeos que están circulando desde el 20 de agosto. "Se les puede ver expresando con calma su homofobia, transfobia, odio y racismo. Un estallido repugnante. Un linchamiento atroz", lamenta el escritor y cineasta Abdellah Taia, que pide en sus redes apoyo para estas personas encarceladas.Los adultos sospechosos permanecen bajo custodia policial, mientras que los menores están bajo supervisión. Se enfrentan a acusaciones por consumo de drogas, daños a propiedades privadas, atentado contra el pudor y prácticas homosexuales.El caso ha despertado la preocupación de organizaciones y colectivos de defensa de los derechos de las personas LGTBI+, que reclaman atención e intervención urgente. Más allá de los hechos concretos que puedan ser investigados por la justicia, les preocupa que durante el procedimiento puedan aparecer acusaciones o cargos relacionados con la orientación sexual, la identidad de género u otras disposiciones de la legislación marroquí.Las relaciones entre personas del mismo sexo continúan penalizadas en el artículo 489 del Código Penal marroquí con hasta tres años de prisión, más multas de 12 a 100 euros, "aunque rara vez se moleste a los turistas, salvo en casos de prostitución", denuncia Abdellah Taia.PublicidadPor ello, distintas voces reclaman que con los detenidos en Fez se garantice el derecho a la defensa, un proceso justo, la presunción de inocencia y la protección frente a cualquier forma de discriminación o violencia."Somos escoria, no ciudadanos"El artista marroquí residente en Francia fue de las primeras personas públicas que admitió abiertamente su homosexualidad una vez se instaló en Europa. Con este suceso en Fez, Taia ha difundido un texto en sus redes sociales en el que se pregunta "cuánto tiempo más tendrán que vivir así las personas LGBTQ+ en Marruecos, con miedo y persecución, con terror y angustia".Asimismo, asegura que "llevamos años clamando, pero el Estado marroquí hace oídos sordos. Ahora mismo, la campaña para las elecciones de septiembre está en pleno apogeo y nadie va a defender a las personas LGBTQ+. Somos escoria, no ciudadanos. Los gays no cuentan. No tienen derechos".PublicidadAbdellah Taia: "Los ciudadanos marroquíes LGBTQ+ son criminalizados, abandonados y encarcelados"Sin embargo, hace dos semanas, un crucero gay pudo atracar en el puerto de Tánger con el permiso de las autoridades. "Los turistas occidentales LGBTQ+ pudieron visitar Tánger y regresar a su barco sin ningún problema. Los occidentales homosexuales están protegidos en Marruecos, mientras que los ciudadanos marroquíes LGBTQ+ son criminalizados, abandonados y encarcelados. Es increíblemente injusto, increíblemente cruel", mantiene en su cuenta de Instagram Taia.No obstante, también para quienes viajan a Marruecos desde otros países la situación puede resultar determinante. Los avisos de los ministerios de Exteriores de diferentes Estados advierten de que las relaciones entre personas del mismo sexo están penalizadas en Marruecos. Una circunstancia que hace que algunos turistas homosexuales se planteen seriamente viajar al país.Discriminación, violencia y humillaciónEn Marruecos el islam es la religión del Estado y el rey Mohamed VI, máxima autoridad en el país, es el comandante de los creyentes. De tal manera que la homosexualidad es uno de los mayores tabúes.El Corán condena la homosexualidad. También la sharia, la ley musulmana, considera la homosexualidad un acto punible. El gran ulema (estudioso de la teología) de Rabat declaró a la prensa que a los gays había que entregarlos al carnicero.Esto dificulta una apertura tanto en el ámbito legal como social, porque avala la creencia de la mayoría de los marroquíes, que sigue considerando que la homosexualidad está prohibida por la religión.Esto precisamente molesta a muchos homosexuales que se consideran igualmente musulmanes, como Taia, quien pide que dejen de "utilizar la religión para criminalizar". Defiende que él, además de ser homosexual, "representa los valores marroquíes: soy musulmán, visto chilaba, como cuscús y bebo té, como cualquier otro ciudadano del país".Desde 1956 más de 5.000 homosexuales han pasado por los tribunalesDesde la independencia de Marruecos, en 1956, más de 5.000 homosexuales han pasado por los tribunales. La mayoría han sido hombres y todavía hay ciudadanos cumpliendo condenas por su orientación sexual.PublicidadA pesar de que el Código Penal de 1962 se reformó globalmente en 2015, el artículo que criminaliza la homosexualidad permanece y la califica como una "orientación antinatural".Amnistía Internacional en Marruecos considera que "la homosexualidad es un problema tabú y el artículo 489 que penaliza las relaciones homosexuales atenta contra la libertad de la persona".Lucha contra la homofobiaEn todo caso, la discriminación no termina cuando una persona abandona un tribunal. Puede comenzar mucho antes, en la familia, en el entorno social o en el propio lugar de residencia. Y puede continuar después, en forma de aislamiento o violencia."En mi casa no saben realmente nada de mi caso porque no iban a entender qué significa ser gay. En general las familias que en cierto modo aceptan la homosexualidad llevan a sus hijos al psiquiatra porque creen que tienen algo que arreglar, que pegar", confiesa Layla, una joven lesbiana de Tetuán."Por una acción que exprese amor, por ejemplo un beso o algo así, puedes ser insultada, agredida, discriminada por la gente, y entonces te denuncian y vas a la cárcel", lamenta.La lucha contra la homofobia se enfrenta además a importantes dificultades. En los últimos años han aparecido colectivos interesados en defender a las personas LGTBI+, pero las grandes asociaciones, con estatutos y una implantación consolidada, apenas trabajan esta cuestión. Se echan en falta acciones más visibles dentro de Marruecos y una mayor presencia del debate tanto en los medios de comunicación como en las instituciones.PublicidadLa situación es especialmente compleja para las mujeres lesbianas y las personas transexuales. En el caso de la homosexualidad femenina, el sihaq apenas ha sido mencionado, estudiado o abordado públicamente. Lesbianas y personas trans sufren un mayor estigma y están especialmente expuestas a la violencia dentro de una sociedad patriarcal que puede presionarlas para casarse y tener hijos.Falta de espacios y doble vidaLa falta de espacios seguros obliga a muchas personas LGTBI+ a mantener una doble vida. En las grandes ciudades existen lugares de encuentro para homosexuales, aunque no son espacios específicamente identificados como tales y se mezclan con el resto de lugares de ocio. La discreción es, en muchos casos, una forma de protección.Internet abrió una ventana diferente. La red permitió al colectivo LGTBI+ marroquí encontrar espacios de comunicación, información y encuentro que resultaban mucho más difíciles de conseguir en la vida cotidiana. Surgieron páginas como GayMaroc.net, además de blogs y periódicos digitales dirigidos a la comunidad homosexual.En este contexto también han emergido organizaciones que trabajan desde fuera de Marruecos. Desde 2004, KifKif, con sede en Madrid, defiende los derechos de las personas LGTBI+ marroquíes. La organización lanzó Mithly, considerada la primera revista marroquí LGTBI+ publicada en árabe.PublicidadCuando dentro de Marruecos la exposición puede implicar riesgos, el exilio o los espacios digitales se convierten en herramientas para poder expresarse.Exilio y asilo en CeutaEstos días, se están conociendo casos de parejas de lesbianas, homosexuales y trans que han entrado a Ceuta para poder comenzar una nueva vida sin ocultar su orientación sexual, que les puede llevar a la cárcel en su país."Vivir como un homosexual libre en la sociedad marroquí es complicado. Entiendo que se quieran ir. No están en contra de Marruecos, sino contra la ley que les condena", asegura Taia, que sigue viviendo en Francia.Border Resistance en Ceuta recoge en un informe el testimonio directo de una mujer marroquí trans solicitante de asilo en la ciudad autónoma española que cruzó en la crisis migratoria. Expresa su temor a ser deportada a Marruecos antes de que se resuelva su expediente para poder refugiarse en España.PublicidadEn el caso contrario teme que sufrirá violencia y humillación, ya que su familia conoce su identidad de género desde hace tiempo, lo que le supone una fuente de conflictos continuos con ella. Por otro lado teme la detención, la violencia institucional y a la Policía marroquí porque "no protege a las comunidad LGTBI+".