Paula Gosende madridActualizado Jueves,

agosto

00:06Durante d�cadas fueron una frontera verde alrededor de muchas casas. Cerraban las parcelas, proteg�an de las miradas y crec�an deprisa. Hoy, un mes despu�s de los incendios, son muchos los vecinos de la Sierra Oeste que quieren justo lo contrario: que desaparezcan para siempre". Las ariz�nicas se han convertido en una de las primeras cosas que algunos propietarios quieren retirar de sus parcelas, ya sea porque el fuego las ha calcinado o porque han visto "demasiado cerca" qu� ocurre cuando las llamas encuentran un seto resinoso."La gente ya no quiere podarlas. Las tala directamente, no las quieren ni ver delante", cuenta Carlos Gonz�lez, de Podas y Talas Gonz�lez. Su tel�fono lleva semanas recibiendo llamadas de propietarios que antes ped�an una poda y ahora preguntan cu�nto cuesta arrancar el seto entero. "Me est�n llamando para ambas cosas: unos para retirar ariz�nicas quemadas y otros para quitarlas por prevenci�n", explica.La imagen se repite entre otros profesionales de la zona. Juanjo, de Podas y Talas JJH, cuenta que cada vez recibe m�s solicitudes de propietarios que quieren retirar las ariz�nicas por prevenci�n. "No son conscientes del problema que supone tenerlas", advierte, especialmente cuando una vivienda tiene al lado una parcela abandonada o sin limpiar. "Hay vecinos que viven con ellas hechas un desastre, con parcelas colindantes muy dejadas, y viven con miedo, porque eso en cualquier momento...".Las ariz�nicas no llegaron ayer a la Sierra Oeste. Durante a�os han sido casi un elemento m�s del paisaje de muchas casas. Son baratas, crecen r�pido y forman una pantalla vegetal que garantiza intimidad. "Hace 30 o 40 a�os todo el mundo las plantaba", recuerda Carlos. "No �ramos conscientes de sus caracter�sticas y de los riesgos que tiene rodear tu casa de ellas". El problema, explican los expertos, est� en lo que pueden acumular en su interior. Son plantas muy resinosas y, dentro de sus setos, puede concentrarse abundante materia vegetal seca. "Son pura p�lvora. F�ciles de prender por la cantidad de resina que tienen", resume Juanjo.Varios bomberos sofocan una parcela en Aldea del Fresno, este agostoEPPor eso, despu�s de estos �ltimos incendios, algunos propietarios han empezado a buscar alternativas para "deshacerse" de ellas. "Ahora se est� optando por otro tipo de plantas", explica. Especies que permiten mantener la intimidad y cerrar las parcelas, pero que, seg�n estos profesionales, presentan un menor riesgo frente al fuego. Felipe, de Podas Berrendero, lleva meses viendo c�mo cambia la demanda. Cuenta que "desde hace medio a�o la gente est� quitando, poniendo otras plantas o, incluso, vallas, para evitar problemas". Ahora tienen "muchos presupuestos" para retirar ariz�nicas. Ya no se trata �nicamente de reparar da�os provocados por el incendio: cada vez m�s propietarios quieren adelantarse a �l. Y quitar un seto que puede llevar d�cadas creciendo no es una operaci�n sencilla "ni barata". Carlos est� preparando presupuestos de "m�s de 10.000 euros". El precio de la retirada depende de muchos factores: la altura, la extensi�n, el acceso a la parcela y la maquinaria que se requiera. "No tiene nada que ver retirar ariz�nicas de tres metros que un seto de ocho metros de altura. Igual que no es lo mismo hacerlo en una finca de 20.000 metros cuadrados que en una de 5.000", explica.Pero hay vecinos para los que el precio de retirarlas es secundario. David perdi� su casa en el incendio que arras� Pelayos de la Presa y se�ala directamente al seto que separaba su propiedad de la de sus vecinos. "Mi casa se ha quemado por culpa de las ariz�nicas de los de al lado", afirma. Cuenta que llevaba tiempo intentando contactar con ellos para que mantuvieran las plantas. Seg�n explica, no acud�an a la parcela desde cerca de un a�o. Cuando lleg� el incendio, las ariz�nicas prendieron y las llamas terminaron alcanzando su vivienda.El caso de David refleja por qu� algunos propietarios han empezado a mirar de otra manera lo que hasta hace poco consideraban simplemente un seto. Lo que durante a�os fue sin�nimo de intimidad puede convertirse, en determinadas circunstancias, en un elemento m�s en la propagaci�n de las llamas.Entre los profesionales de la poda ya se nota el efecto. "A ra�z de las ayudas tambi�n, m�s gente pregunta y pide presupuesto", cuenta Carlos.La Comunidad de Madrid ha puesto ahora el foco en estos cerramientos. El Gobierno regional ha anunciado ayudas para facilitar que los propietarios pr�ximos a zonas forestales sustituyan las ariz�nicas por especies con menor riesgo frente al fuego. La medida se suma a la decisi�n de prohibir nuevas plantaciones de estas especies en las proximidades de �reas forestales.Aunque el dinero ha acelerado la decisi�n de algunos vecinos, el cambio empez� cuando el incendio "arras� con todo". Ahora, las llamadas que reciben cuentan una historia diferente a la de hace unos a�os. Ya no preguntan s�lo c�mo mantener el muro verde que rodea su casa. Preguntan c�mo hacerlo desaparecer, porque las ariz�nicas ahora "les sobran a todos". La preocupaci�n, sin embargo, empieza a extenderse tambi�n al estado de las parcelas. Juanjo cuenta que cada vez recibe m�s solicitudes relacionadas con la prevenci�n y el mantenimiento. Sobre todo, asegura, han aumentado los trabajos de desbroce y limpieza. "Particulares y ayuntamientos tienen que mantener sus parcelas en condiciones y trabajar para evitar nuevos incendios", advierte.Despu�s de los incendios, las ariz�nicas ya no son lo �nico que los vecinos quieren tener bajo control. Tambi�n lo es todo aquello que pueda volver a convertirse en combustible.