La natación pone a flote
“Tras el parón de la pandemia –recuerda Marta Francés– y de mi lesión me dije que quedaban los Juegos de París: ‘Vamos a luchar’. Nadar me puso a flote, pero el triatlón son tres pruebas y en el 2023 sufrí una grave caída con la bici: brazo roto, trauma cerebral... Seguí entrenando con prótesis. Día a día, el sueño de los Juegos pudo con el dolor: competí con el brazo roto aún y me clasifiqué. En el 2024 mi vida ya era solo entrenar y trabajar con mi psicóloga el no obsesionarme con la medalla. Sufrí acoso en el equipo, pero callé. Mis padres me decían que tal vez no valiera la pena sufrir tanto. Pero gané la medalla de plata, besé el suelo y la agradecí a Dios, a mis padres, mi psicóloga, mi hermano... El mismo año, en el Mundial gané el oro. Y ahora quiero ayudar a más personas a mirar siempre p’alante.”
¿Cuál fue su primera prueba?
Mi padre trabajaba en la Repsol y cuando yo tenía 13 años lo mandaron a Cartagena. Como era la nueva, en el cole me hicieron bullying. Me tiraron la mochila al váter. Mi madre me salvó al venir cada día a buscarme.
¿No la cambiaron de colegio?






