NoticiaTuvo 12 hijos y seis de ellos son sacerdotes y dos son monjas Foto: Idaho Catholic Register26.08.2026 16:21 Actualizado: 26.08.2026 16:21
Sonia Llauró de Ibarra y su marido, Diego Ibarra, nunca llegaron a imaginar que se iban a convertir en auténticos semilleros de vocaciones, pues, de los 12 hijos que tuvieron, seis hoy son sacerdotes, dos de sus hijas son religiosas, tres están casados y otra hija murió cuando era niña. LEA TAMBIÉN En la actualidad, sus hijos sirven en distintas iglesias en varias partes del mundo, como Roma, Estados Unidos, Bolivia, Filipinas e Italia.Aunque muchos pensarían que Sonia les inculcó desde pequeños la vocación sacerdotal, lo cierto es que ellos la descubrieron por sí solos. Ella solo se encargó de confiarle su familia a Dios y en lo que Él podía hacer en sus vidas.“Yo no voy a poder explicarles lo que nosotros hemos recibido por haber confiado en el llamado que Dios hizo a nuestros hijos”, contó en el pódcast ‘Un Sacerdote Millennial’.Sonia les inculcó a sus hijos el amor a Dios. Foto:Idaho Catholic RegisterSonia les inculcó a sus hijos el amor a DiosSonia es oriunda de Buenos Aires. A pesar de que nació en una familia católica, nunca fueron practicantes. A los 18 años se casó con Diego y, después de llevar una vida matrimonial, participó en varios ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, donde experimentó una profunda conversión.“Era una forma de llenarme de Dios para después llenar a los chicos de Dios. Si uno no se llena de Dios, no puede dar nada”, añadió.Desde que tuvo esa experiencia, comenzó a realizarla cada año. Además, en su casa empezó a rezar el rosario en familia, donde sus hijos eran los primeros en participar, adorando y alabando al Señor. LEA TAMBIÉN En un principio, realizar este tipo de encuentros no era tan sencillo, debido a que no era fácil mantener a tantos pequeños tranquilos. Sin embargo, para ella era fundamental que, desde la infancia, conocieran las maravillas de Dios.Sonia vive orgullosa de la vocación de sus hijos. Foto:iStock“No apaguen esa pequeña llama” es uno de los mensajes que Sonia les da a los padres que tienen miedo de que sus hijos conozcan más de Dios por el “temor” de que se conviertan en sacerdotes o religiosos.“Si Dios los llama para consagrarse a Él como sacerdotes o religiosas, es para que sean felices y lleguen a ser grandes santos; no los llama para hacerlos infelices”, agregó. LEA TAMBIÉN Además, les aconsejó que, si alguno tiene el llamado, en vez de reprocharle, lo apoyen y le brinden todos los medios necesarios para que cumpla con su sueño.“Dios no espera niños perfectos para llamarlos. Si fuera así, ninguno de nuestros hijos hubiera sido llamado”, agregó.Más noticias en EL TIEMPOWENDYS PITRE ARIZAREDACCIÓN ALCANCE DIGITALEL TIEMPO Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








