ReseñaDe Cayey al Viejo San Juan, un viaje por las tradiciones, sabores y sonidos que revelan la identidad de una isla que ha llevado su cultura al mundo.Mural de Debí Tirar más Fotos en el Viejo San Juan, en Puerto Rico. Foto: Angie Rodríguez. CEETPERIODISTA26.08.2026 15:01 Actualizado: 26.08.2026 15:01

El 5 de enero de 2025, Benito Antonio Ocasio Martínez, más conocido como Bad Bunny, apareció, de sorpresa, en la Casa Histórica de la Música, ubicada en Cayey, en la región montañosa central de Puerto Rico. Usaba una camisa blanca, un pantalón de satín y una pava, un sombrero tradicional de ala ancha hecho a mano con hojas de palma. Estas prendas hacen parte de la vestimenta de los campesinos boricuas, a quienes popularmente se les llama jíbaros, un término que hoy, para muchos, es sinónimo de identidad, resiliencia y orgullo de la cultura puertorriqueña.Casa Histórica de la Música, ubicada en Cayey. Foto:Angie Rodríguez. CEET“Otra jíbara luchando, una que no se dejó. No quería irse tampoco y en la isla se quedó”, canta Bad Bunny con una voz melancólica en ‘Lo que le pasó a Hawái’, mientras de fondo suenan instrumentos folclóricos de Puerto Rico.Aquel 5 de enero, nadie alcanzaba a imaginar el impacto que, más de un año después, tendría 'Debí tirar más fotos', el álbum del artista que creció en Almirante Sur, en el municipio de Vega Baja. El trabajo, que mezcla ritmos como la salsa, la bomba y la plena, no solo ganó los premios a Álbum del Año y Mejor Álbum de Música Urbana en la 68.ª edición de los Premios Grammy, en un hecho que muchos consideraron histórico, sino que también acercó a sus oyentes a un Puerto Rico cuya identidad se ha construido a través de la música, la gastronomía y la cultura.Hoy, esas mismas prendas que Benito usó se conservan, como si de una reliquia se tratara, en la Casita de la Música, un espacio dedicado a documentar, preservar y celebrar la historia musical de Puerto Rico. Allí, el cuatro puertorriqueño, la bordonúa, el tiple, el barril de bomba, los panderos, las maracas y el güiro hacen parte de una riqueza sonora en la que convergen herencias taínas, españolas y africanas.Este sitio también reúne fotografías antiguas, entrevistas digitalizadas, biografías e instrumentos que pertenecieron a compositores locales. Con una fachada verde pastel, un balcón de madera y flores rosadas, el lugar recuerda a las casas coloniales que heredaron de los españoles y, a su vez, representa a una comunidad que se aferra a sus raíces y encuentra en el sonido una forma de mantenerlas vivas.Mural de Bad Bunny en Vega Baja, donde creció el artista. Foto:Angie Rodríguez. CEETLa ruta por Cayey no solo es musical. Guavate, uno de sus barrios, es reconocido por conservar la tradición del lechón asado, uno de los platos típicos de Puerto Rico y una expresión de la gastronomía vinculada a la cultura jíbara. Allí, algunas de las lechoneras más conocidas son Los Amigos, El Mojito, Doctor Lechón, Los Pinos, El Rancho Nuevo y El Rancho Original.Cayey, o la ‘Ciudad de las Brumas’, está a una hora de San Juan, la capital puertorriqueña. Es el hogar de la Tuna de Cayey; la cuna de artistas reconocidos del género urbano como Wisin; y el territorio de trovadores, cantautores folclóricos y poetas populares que interpretan música jíbara e improvisan versos bajo la estructura poética de la décima. Este es solo el inicio de una travesía sonora por las distintas regiones de Puerto Rico.La isla del reguetónEn su álbum, Benito también habla sobre el alcance del reguetón cuando canta en ‘Nuevayol’: “¿Cómo Bad Bunny va a ser rey del pop? Con reguetón y dembow”. El recorrido musical de Puerto Rico sigue en el Viejo San Juan. Varias de sus calles han visto crecer a artistas urbanos como Daddy Yankee y Tego Calderón, y han sido testigos de la consolidación de una industria que actualmente genera millones de dólares y cuyas producciones se escuchan en distintas partes del mundo.Pero para entender este género también hay que volver a sus inicios. Inspirado en el reggae jamaiquino y el dancehall, tiene sus raíces en la década de los años 80 en Panamá y años después se desarrolló y popularizó en Puerto Rico. Allí, productores como DJ Playero y DJ Negro crearon casetes clandestinos en los que mezclaban ritmos urbanos con bases pesadas, dando forma a un sonido que marcó a una generación de artistas boricuas.Las letras de Luis Armando Lozada Cruz, conocido como Vico C, influyeron en la carrera de Don Omar, Residente e incluso el mismo Bad Bunny. Considerado uno de los pioneros y fundadores del reguetón, Vico C dejó canciones como ‘La Recta Final’, ‘Me Acuerdo’ y ‘Bomba Para Afincar’. Su impacto es tal que una de las calles de San Juan lleva su nombre.La Placita de Santurce, La Respuesta, Club Brava y el barrio La Perla son solo algunos de los lugares que permiten entender el impacto de este género en la vida de los puertorriqueños. Para quienes han crecido escuchando esta música, recorrerlos implica, además, conocer espacios que los artistas llevan mencionando durante años en sus canciones.Calles del Viejo San Juan. Foto:Angie Rodríguez. CEETDurante el día, caminar por el Viejo San Juan es transitar por sitios históricos, con construcciones como el Castillo San Felipe del Morro y esas casitas coloridas que se han convertido en una de las postales más memorables de la ciudad. Pero cuando cae la noche, el ambiente se transforma por completo y la música se siente en cada calle y local. La mezcla de géneros que sale de los parlantes, sumada a las personas bailando en las discotecas, es una pequeña muestra del sazón boricua y de su devoción por los ritmos.Entender Puerto Rico a través de la bomba, la plena y el reguetón es solo una parte del recorrido. También hay que acercarse a la importancia que tuvo la isla en el desarrollo de la salsa, con artistas como Héctor Lavoe, nacido en Ponce, Willie Colón y El Gran Combo de Puerto Rico, cuyas canciones todavía suenan en distintos rincones de Latinoamérica.Hablar de salsa también es acercarse a la diáspora puertorriqueña que llegó a Nueva York y a la historia de Fania All-Stars, una de las agrupaciones más reconocidas de este género.Después de recorrer Puerto Rico a través de sus ritmos, hay que descubrir el ron, otra de sus tradiciones. A la isla se le conoce popularmente como la capital mundial de este destilado, y no es para menos: se estima que produce entre el 70 y el 80 por ciento del ron que se consume en Estados Unidos y otros países.Hay plantas gigantescas como Casa Bacardí, considerada la destilería de ron más grande del mundo, donde el olor de los barriles, que parecen custodiar esta bebida desde hace años, llena el lugar. También hay marcas históricas y artesanales como Ron del Barrilito y, además, es posible hacer la ruta del ron y conocer de cerca el proceso detrás de una bebida que, al igual que la música, es un sinónimo de identidad puertorriqueña.“Diciembre del 92 con Tito se casó; ante’ de irse pa’ Almirante donde se conocieron. Vivieron en Morovis en donde hicieron al nene”. En ‘La Mudanza’, Benito cuenta cómo sus padres, quienes le transmitieron su amor por esa isla, se conocieron. Pero esta historia no es sobre Benito, sino sobre los más de tres millones de personas que todavía habitan Puerto Rico y sobre quienes han migrado a otras zonas de Estados Unidos y del mundo.Casa Bacardí en Puerto Rico. Foto:Angie Rodríguez. CEETSon ellos quienes hacen que recorrer la isla, entre sus diversas facetas, sabores y sonidos, sea una experiencia auténtica y quienes convierten a Puerto Rico en un lugar al que siempre se quiere regresar, quizá porque cada visita permite descubrir algo nuevo sobre los boricuas y la cultura que llevan consigo.Si va…La Concha Resort Puerto Rico es una opción estratégica para hospedarse, especialmente por su ubicación cercana al Viejo San Juan.Para acercarse a la gastronomía de la isla están: Lala, el restaurante de Bad Bunny, y Azul, dos espacios que reinterpretan los sabores tradicionales de Puerto Rico.CL Tours ofrece recorridos dedicados a la historia del reguetón, Bad Bunny y la salsa. Isla Caribe Tours, por su parte, cuenta con experiencias para descubrir Cayey y Ponce y conocer más de la cultura del interior de la isla.Para vivir la vida nocturna como lo hacen los locales, una de las opciones es sumarse al llamado ‘chinchorreo’, que consiste en recorrer distintos establecimientos, mientras se disfruta de la música, la gastronomía y los cócteles de Puerto Rico.*Con invitación de Discover Puerto RicoANGIE RODRÍGUEZ - PERIODISTA DE VIAJAR Y TENDENCIAS - @ANGS0614ANGROD@ELTIEMPO.COM Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.