Cabezas, manos, pies y cr�neos momificados, a�n cubiertos de tejido y pelo: hoy en d�a parece incre�ble, pero incluso los restos humanos tienen su propio mercado online. Se ofrecen en redes sociales, sitios de comercio electr�nico, tiendas en l�nea y subastas, y pueden cruzar fronteras en un paquete destinado a un coleccionista. Este comercio semiclandestino, a menudo il�cito, puede poner en peligro la salud de los compradores, quienes suelen desconocer los riesgos. Los microorganismos, las sustancias t�xicas utilizadas para preservar los cuerpos y las malas condiciones de almacenamiento pueden tener efectos nocivos. Esta es la "verdadera maldici�n de la momia", explorada por Kirsty Squires, Dario Piombino-Mascali, Clara Urz� y Damien Huffer en un estudio publicado en el International Journal of Cultural Property, que ha analizado 128 publicaciones y lotes online.La fascinaci�n por estos restos, despu�s de todo, se remonta a mucho tiempo atr�s: en el siglo XIX se organizaban fiestas de desenvolvimiento de momias, durante las cuales las momias eran desenvueltas frente al p�blico. Y, hasta finales de la d�cada de 1970, algunos visitantes de las catacumbas de los capuchinos en Palermo se llevaban dedos, manos e incluso cabezas como recuerdo; en 2022, un cr�neo robado en el pasado fue devuelto a los frailes desde Francia.Las cabezas, las manos y los pies se convierten en objetos de colecci�nLa muestra comprende principalmente restos humanos: 122 de 128 casos (95,3%); solo seis corresponden a animales momificados. El mercado est� dominado no por cuerpos enteros, sino por partes anat�micas: manos, pies y otros fragmentos aislados son la categor�a m�s frecuente, con 27 casos, seguidos de 21 cabezas momificadas completas. Un total de 66 hallazgos, m�s de la mitad de la muestra, son cabezas o partes de cabezas, incluyendo cr�neos con textiles o cabello y tsantsas, las llamadas cabezas reducidas (producidas por el pueblo Shuar del norte de Per�/este de Ecuador). Solo un listado correspond�a a un cuerpo humano momificado completo. Cuando se declar� el origen geogr�fico, Egipto fue el m�s representado, seguido de Sudam�rica. Pero en 26 casos la procedencia era desconocida y, advierten los autores, incluso las atribuciones proporcionadas por los vendedores pueden ser dif�ciles de verificar.Desde metales pesados hasta mohoLos procesos de conservaci�n podr�an haber implicado sustancias que hoy requerir�an mucha m�s precauci�n. El estudio se�ala que en los siglos XIX y principios del XX se utilizaban ars�nico, mercurio y plomo en los fluidos de embalsamamiento. Dependiendo de la sustancia y la exposici�n, estas sustancias se asocian con efectos neurol�gicos, renales y respiratorios, as� como con otros riesgos para la salud. Incluso las antiguas t�cnicas de momificaci�n empleaban productos no inocuos: el bet�n, el aceite de cedro y el natr�n pueden irritar la piel, los ojos o las v�as respiratorias. A este riesgo qu�mico se suma uno biol�gico. Las bacterias, los hongos y las levaduras pueden sobrevivir, recolonizar los tejidos y multiplicarse aprovechando la materia org�nica disponible, especialmente si los restos se manipulan y almacenan en condiciones inadecuadas. Los autores recuerdan el caso de Ezzedin Taha, de la Universidad de El Cairo, quien en 1962 identific� esporas de hongos potencialmente da�inas en individuos momificados que, si se inhalaban, pod�an causar inflamaci�n de las v�as respiratorias, infecciones y fiebre.Cuando las esporas regresan al aireEn los anuncios examinados, 13 publicaciones, todas ellas de Facebook, mostraron alteraciones consideradas compatibles con una posible colonizaci�n f�ngica: manchas blancas, amarillas, grises o negras, p�tinas y, en un caso, un crecimiento blanquecino y algodonoso. Ocho eran anuncios de venta, y seis de ellos mostraron un deterioro biol�gico extenso. Sin embargo, los investigadores especifican que no analizaron f�sicamente los hallazgos; por lo tanto, no es posible identificar hongos, bacterias o levaduras solo a partir de fotograf�as.No obstante, la literatura ofrece ejemplos de los riesgos asociados con las esporas. En la d�cada de 1970, la exposici�n a Aspergillus se atribuy� a la muerte de 10 de los 12 eruditos que hab�an abierto la tumba del rey Casimiro IV Jagell�n en Cracovia. El art�culo tambi�n menciona a Lord Carnarvon, quien financi� las excavaciones de la tumba de Tutankam�n. Las muertes de todos los implicados en el descubrimiento, y no la famosa "maldici�n" (que m�s tarde se desenmascar� como noticia falsa en su momento), se vincularon a una grave aspergilosis que pudo haber contribuido a los fallecimientos, quiz�s tras inhalar esporas en la tumba.En un museo, nadie deber�a manipular una momia como si fuera un objeto decorativo. Quienes trabajan profesionalmente con restos humanos conservados utilizan equipos de protecci�n personal, como guantes, mascarillas y batas, para limitar la exposici�n a conservantes, contaminantes microbianos y pesticidas aplicados previamente a las colecciones. Sin embargo, esta cultura de seguridad parece faltar en el mercado en l�nea. Los autores identificaron 22 publicaciones en las que se manipulaban restos humanos momificados sin guantes, y los anuncios no inclu�an instrucciones para su manipulaci�n o almacenamiento seguros. El problema no se limita a compradores y vendedores. Cuando se env�an los restos, intervienen trabajadores de almacenes, conductores, personal de centros log�sticos y funcionarios de aduanas, quienes presumiblemente desconocen el contenido de los paquetes en tr�nsito. Los autores se�alan que la probabilidad de que los restos momificados hist�ricos transmitan enfermedades a personas sanas es baja, mientras que el riesgo puede ser mayor para personas inmunocomprometidas.Cuando la momia viaja por correo�Desde d�nde se env�an los restos momificados? En 62 casos, se indic� el pa�s de origen, y 34 (el 54,8%) proced�an de Estados Unidos. El estudio tambi�n documenta un caso ilustrativo, utilizando una fotograf�a publicada en Facebook: restos humanos momificados adquiridos por un comprador estadounidense hab�an sido enviados desde el Reino Unido a trav�s de Royal Mail, a pesar de que las normas de la empresa de mensajer�a proh�ben el env�o de restos humanos no cremados. Un vendedor de Ohio afirm�, en cambio, utilizar el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), con seguro y seguimiento. La investigaci�n de los autores demuestra que muchos servicios postales y de mensajer�a proh�ben el transporte de restos humanos, si bien puede haber excepciones y procedimientos espec�ficos, por ejemplo, para las cenizas. Por lo tanto, los investigadores concluyen que se necesitan indicaciones m�s claras, controles m�s eficaces y una mayor concienciaci�n, incluso entre quienes interceptan y abren paquetes sospechosos. Este comercio pone en peligro simult�neamente la salud, la seguridad y la protecci�n de la propiedad.