El creciente comercio mundial de restos humanos momificados es la “auténtica maldición de las momias”. Así lo han descrito un grupo de investigadores, que han alertado que supone un grave riesgo para la salud tanto de los aficionados, como de los trabajadores de los servicios postales que utilizan.

Las investigaciones sobre la compraventa clandestina de partes del cuerpo humano de hace siglos —como manos, pies y cabezas— han revelado riesgos alarmantes, derivados de microorganismos latentes y de los materiales tóxicos utilizados para conservar los restos.

Un artículo académico revisado por pares, titulado La verdadera maldición de la momia: riesgos para la salud asociados a la venta y el comercio de restos momificados y publicado en la revista International Journal of Cultural Property, describe lo que los autores definen como un “panorama desolador”.

Según el artículo, en los últimos años se ha intensificado un comercio “semiclandestino”, y “a menudo ilícito”, a través de las redes sociales, las páginas web, las plataformas de comercio electrónico y las casas de subastas. Sin embargo, quienes participan en él parece tener poca conciencia de cómo esta actividad les deja “expuestos a diversos riesgos”.