Por Claudia Dupeirón |
La Habana (EFE).- Lenia Lemus es una habanera de 19 años con un hijo de 2 años. Su historia refleja la persistencia de la maternidad adolescente en Cuba, un fenómeno multicausal que se resiste a disminuir y desafía las políticas de salud pública y las realidades socioeconómicas insulares.
A los 16 años Lemus enfrentó la noticia de un embarazo no planificado. «No me lo descubrí a tiempo y no pude hacerme un aborto», cuenta a EFE desde un país donde la interrupción del embarazo es un procedimiento legal y gratuito desde la década de 1960 en las instituciones de salud pública.
Una vez el proceso no tenía marcha atrás, Lemus recuerda las complicaciones que tuvo en el embarazo por el bajo peso del feto, que la mantuvieron internada en un hospital durante cuatro meses antes de dar a luz.
Tras el parto, la realidad: Lemus vive en el barrio periférico de La Lisa, marcado por problemáticas sociales como el consumo de sustancias, condiciones de vivienda precaria y hacinamiento. Una realidad que reconoce que no se «espera en la adolescencia».











