El gasto en pensiones alcanzará este año los 230.000 millones de euros, alrededor del 35% de todo el gasto público y el 13% del PIB. Esta partida se ha convertido en la que más ha crecido en términos reales (descontando la inflación) en los últimos años y parece ser la único realmente intocable para cualquier gobierno, lo que deja poco margen para invertir o incrementar el gasto en otras rúbricas o partidas. ¿Por qué está subiendo tanto el gasto en pensiones? La primera respuesta que se viene a la cabeza es la más obvia. El envejecimiento de la población supones que haya cada vez más pensiones por jubilación. Pero es que, además, las pensiones son cada vez más altas en términos nominales y reales. Buena prueba de ello es la clasificación por cuantías que realiza la propia Seguridad Social y que en julio confirmó que, dentro de las pensiones de jubilación del Régimen General, las que están entre 3.300 y 3.359 euros al mes son ya las terceras más numerosas de una división realizada en 45 grupos diferentes diferenciados por la cuantía de la pensión. No solo eso, ya hay más pensiones por encima de 3.200 euros que por debajo de 850 euros, algo que hace años habría parecido impensable. Como publicó recientemente elEconomista.es ya hay casi dos millones de pensionistas que cobran más de 2.000 euros al mes.Las pensiones consumen cada año una mayor porción del presupuesto público. Su gasto se incrementa por dos vías diferenciadas. Por un lado, las revalorizaciones que aplica el Gobierno cada año permiten que estas prestaciones mantengan el poder adquisitivo o incluso lo ganen. De hecho, algunos estudios recientes revelan que el único grupo que ha ganador poder adquisitivo en España en los últimos años han sido los pensionistas. Otro estudio publicado por el Instituto Valenciano de Estudios Económicos y la Fundación BBVA a finales de 2025 reveló que los jubilados españoles son un 6,4% más ricos que los europeos. Un récord histórico que contrasta con el resultado negativo que arroja la misma comparativa para el resto de la población, ya que los españoles menores de 65 años todavía siguen siendo más pobres que sus homólogos europeos, mientras que los ciudadanos con entre 18 y 64 años son 7,3% más pobres que los europeos.