Un dron explosivo Shahed, lanzado por Rusia, segundos antes de impactar en Kiev, en octubre de 2022 (AP Foto/Efrem Lukatsky, archivo)China se transformó en la pieza central de la cadena de suministro que permitió a Irán desarrollar y perfeccionar el dron Shahed, el arma barata y letal que Rusia dispara cada noche contra Ucrania, según una investigación publicada por el diario The Wall Street Journal este miércoles. El reporte sostiene que motores, chips y otros componentes de origen chino —muchas veces desviados a través de empresas fantasma— sostienen desde hace años la producción del artefacto, pese a las sanciones estadounidenses.El caso que ilustra esa dependencia se remonta al diseño del motor. Para sostener altas velocidades y temperaturas durante horas de vuelo, los ingenieros iraníes recurrieron en un principio al L 550 E, un motor de diseño alemán fabricado por la firma Limbach Flugmotoren. Según un cable diplomático de 2008 filtrado por WikiLeaks, Irán logró conseguir esos motores probablemente con ayuda de intermediarios que falsificaron documentación aduanera.PUBLICIDADUn visitante fotografía restos de un dron Shahed-131/136, de fabricación iraní, lanzado contra territorio ucraniano, en una exhibición en Kiev, en junio pasado (REUTERS/Alina Smutko/archivo) El vínculo con China se profundizó a partir de 2012, cuando una empresa de ese país comenzó a distribuir los motores Limbach, hasta comprar la compañía alemana por completo en 2017 —lo que simplificó todavía más el acceso iraní a esa tecnología—. El Tesoro estadounidense terminó sancionando a la filial china de esa firma, Xiamen Limbach Aircraft Engine, por proveer motores similares al programa de drones ruso.Con el tiempo, Irán desarrolló su propia versión del motor a través de la empresa Oje Parvaz Mado Nafar, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, aunque —según documentó el WSJ citando registros del Tesoro— esa compañía siguió dependiendo de insumos baratos adquiridos en China. Estados Unidos sancionó a Mado en 2021, y Ucrania responsabilizó después a su presidente, el general de brigada Abdollah Mehrabi, por un acuerdo de 2022 mediante el cual Irán le vendió a Rusia más de 13.000 drones Shahed, junto con piezas y maquinaria de producción, por 324 millones de dólares.PUBLICIDADUn motor de un dron Shahed-136, de fabricación iraní, hallado tras un ataque ruso contra depósitos de combustible en Kharkiv, en octubre de 2022 (REUTERS/Vitalii Hnidyi/archivo)Ese mismo expediente de sanciones señaló a un empresario identificado como Ma Jie, acusado de facilitar contactos entre funcionarios de defensa iraníes y proveedores chinos, y de utilizar firmas radicadas en China continental y Hong Kong para importar insumos —como piezas fundidas de aluminio— destinados a los motores. Según funcionarios y analistas consultados por el Journal, ese patrón se repite con componentes de origen occidental: microcontroladores de Texas Instruments y reguladores de la suiza STMicroelectronics aparecieron en el desarme de drones derribados en Ucrania, pero investigaciones del Tesoro concluyeron que casi todas esas piezas llegaban a Irán o Rusia a través de intermediarios chinos que ocultaban el destino final de los envíos ante los propios fabricantes.Un dron kamikaze ruso Geran-2 sobrevuela un edificio durante un ataque contra Kiev, en abril pasado (REUTERS/Valentyn Ogirenko)Texas Instruments respondió al Journal que “se opone firmemente” al uso de sus chips en equipamiento militar iraní o ruso y a su desvío ilícito, mientras que STMicroelectronics afirmó que no avala el uso de sus productos fuera de los fines para los que fueron diseñados. El gobierno de Hong Kong, por su parte, sostuvo que aplica con rigor las sanciones de la ONU, aunque no las que Estados Unidos impone de forma unilateral, a las que considera contrarias al derecho internacional. La cancillería china no respondió a la consulta del diario, aunque en el pasado defendió que regula estrictamente la exportación de componentes de “doble uso” y rechazó las sanciones estadounidenses por esa misma razón.PUBLICIDADRestos de un dron Shahed-136, de fabricación iraní, hallados tras un ataque ruso contra depósitos de combustible en Járkov, en octubre de 2022 (REUTERS/Vyacheslav Madiyevskyy)El Journal señala que, con el correr del tiempo, los componentes occidentales fueron desapareciendo de los Shahed a medida que las fábricas chinas mejoraron su propia capacidad de producción. El coronel Oleksandr Zaruba, investigador del gobierno ucraniano, indicó en junio que los drones actuales incorporan cada vez más antenas, módems y tarjetas SIM para corregir su rumbo mediante redes locales, con piezas de origen mayormente chino. Según Zaruba, algunos ejemplares fueron hallados con un misil antiaéreo inutilizado adosado en la parte superior, probablemente para disuadir a las aeronaves que intentan derribarlos.La versión más reciente y veloz del arma —propulsada por motores turborreactores en lugar de hélices, capaz de alcanzar unos 480 kilómetros por hora, el triple que los modelos anteriores— fue empleada por Rusia en un ataque de comienzos de julio contra Kiev que dejó unas 30 personas muertas. PUBLICIDAD