El marcador. Decidido o avalado por la presidenta Sheinbaum, el Congreso local nombró una gobernadora interina proveniente del gabinete del depuesto (para todo efecto práctico) gobernador Rocha Moya, de Sinaloa. Así va el marcador, hasta ahora, de la pública, directa (y celebrada) intervención de la Presidenta en la profunda crisis del estado. Un reto mayúsculo entre el fuego cruzado del poder criminal incrustado en el poder político, el poder de su antecesor desde Palenque y la presión de Estados Unidos por llevarse a sus tribunales al gobernador con licencia y sus más allegados.AMLO: profecía autocumplida. Se trata de una solución parcial que no garantiza la solución de una crisis más cercana a la desaparición de los poderes públicos (en sentido literal) y su transferencia a manos criminales. En 2016, o sea, en su décimo sexto año de campaña presidencial, López Obrador tropezó con una profecía suya camino a ser autocumplida por él mismo: el modelo del antiguo cacicazgo —vaticinó— se convierte ahora en un modelo de mafia de corte criminal. Le faltó anticipar que esa mafia se integraría por sus propios valedores. Ingobernabilidad en espera de ser declarada. De allí la misión aparentemente imposible de la flamante gobernadora Domínguez Nava, una vez desaparecidos los poderes propiamente públicos del estado, sólo en espera de su declaración. De hecho, está a la vista una de las causales de la declaración —certificación— por el Senado de que han desaparecido los poderes públicos en un estado: cuando esos poderes están imposibilitados del ejercicio de sus funciones constitucionales, por conflictos causados o propiciados por ellos mismos, que afecten la vida del Estado e impidan la plena vigencia del orden jurídico.Abusos históricos. Es cierto que los presidentes abusaron de la “declaración de desaparición de poderes” en los estados, por sus mayorías senatoriales, en las primeras décadas de la vigencia de la Constitución de 1917. La fórmula sirvió para disciplinar gobernadores desafectos o deponerlos junto con sus congresos y tribunales locales. Por ejemplo, una decena de poderes estatales fueron depuestos por esta vía en la década de 1920, por estar alineados con la rebelión delahuertista y manifestarse desafectos a la candidatura presidencial de Calles en 1924. Y otros tantos poderes estatales cayeron en la década de 1930, por ser afectos al Maximato de Calles, tras su explosión por Lázaro Cárdenas.La actualidad. Pero lo característico de la presente situación es que la clase política encabezada por Rocha Moya no sólo resiente acusaciones formales de pertenencia al cártel de ese estado, sino que pertenece al mismo grupo adueñado del poder a escala federal. Y que este gobernador —ahora con doble licencia— pretendió recuperar el poder a costa del poder de la Presidenta. Y que, aun así, su clan político permanece intocado, ¿con el apoyo de Palenque? pero con la espada de Damocles pesando sobre Rocha y sus más allegados, él bajo proceso en Estados Unidos y bajo investigación de una Fiscal de la República bajo control de la superioridad.Utópica. La mayoría en el Senado es otra condición favorable para declarar la desaparición de poderes con miras a renovar de raíz una clase política exhibida, nacional e internacionalmente, como criminal. Una propuesta acaso utópica dada la correlación de fuerzas dentro del régimen y dado un régimen más preocupado por su desgaste electoral que por poner a salvo y a flote a Sinaloa y los sinaloenses.Académico de la UNAMÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Declarar desaparecidos los poderes (o en malas manos), escribe José Carreño Carlón
El marcador. Decidido o avalado por la presidenta Sheinbaum, el Congreso local nombró una gobernadora interina proveniente del gabinete del depuesto (para todo efecto práctico) gobernador Rocha Moya, de Sinaloa. Así va el marcador, hasta ahora, de la pública, directa (y celebrada) intervención de la Presidenta en la profunda crisis del estado. Un reto mayúsculo entre el fuego cruzado del poder criminal incrustado en el poder político, el poder de su antecesor desde Palenque y la presión de Estados Unidos por llevarse a sus tribunales al gobernador con licencia y sus más allegados.AMLO: profecía autocumplida. Se trata de una solución parcial que no garantiza la solución de una crisis más cercana a la desaparición de los poderes públicos (en sentido literal) y su transferencia a manos criminales. En 2016, o sea, en su décimo sexto año de campaña presidencial, López Obrador tropezó con una profecía suya camino a ser autocumplida por él mismo: el modelo del antiguo cacicazgo —vaticinó— se convierte ahora en un modelo de mafia de corte criminal. Le faltó anticipar que esa mafia se integraría por sus propios valedores. Ingobernabilidad en espera de ser declarada. De allí la misión aparentemente imposible de la flamante gobernadora Domínguez Nava, una vez desaparecidos los poderes propiamente públicos del estado, sólo en espera de su declaración. De hecho, está a la vista una de las causales de la declaración —certificación— por el Senado de que han desaparecido los poderes públicos en un estado: cuando esos poderes están imposibilitados del ejercicio de sus funciones constitucionales, por conflictos causados o propiciados por ellos mismos, que afecten la vida del Estado e impidan la plena vigencia del orden jurídico.Abusos históricos. Es cierto que los presidentes abusaron de la “declaración de desaparición de poderes” en los estados, por sus mayorías senatoriales, en las primeras décadas de la vigencia de la Constitución de 1917. La fórmula sirvió para disciplinar gobernadores desafectos o deponerlos junto con sus congresos y tribunales locales. Por ejemplo, una decena de poderes estatales fueron depuestos por esta vía en la década de 1920, por estar alineados con la rebelión delahuertista y manifestarse desafectos a la candidatura presidencial de Calles en 1924. Y otros tantos poderes estatales cayeron en la década de 1930, por ser afectos al Maximato de Calles, tras su explosión por Lázaro Cárdenas.La actualidad. Pero lo característico de la presente situación es que la clase política encabezada por Rocha Moya no sólo resiente acusaciones formales de pertenencia al cártel de ese estado, sino que pertenece al mismo grupo adueñado del poder a escala federal. Y que este gobernador —ahora con doble licencia— pretendió recuperar el poder a costa del poder de la Presidenta. Y que, aun así, su clan político permanece intocado, ¿con el apoyo de Palenque? pero con la espada de Damocles pesando sobre Rocha y sus más allegados, él bajo proceso en Estados Unidos y bajo investigación de una Fiscal de la República bajo control de la superioridad.Utópica. La mayoría en el Senado es otra condición favorable para declarar la desaparición de poderes con miras a renovar de raíz una clase política exhibida, nacional e internacionalmente, como criminal. Una propuesta acaso utópica dada la correlación de fuerzas dentro del régimen y dado un régimen más preocupado por su desgaste electoral que por poner a salvo y a flote a Sinaloa y los sinaloenses.Académico de la UNAMÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.












