Para proteger el cabello, primero hay que entender que el tallo capilar no es un tejido vivo con capacidad de autorreparación. Es una estructura inerte de fibras formadas principalmente por queratina (alrededor del 85-90 %), unida por enlaces químicos y recubierta por una capa protectora de lípidos conocida como 18-MEA (ácido 18-metileicosanoico).Cuando se expone a una jornada de playa, actúan tres agentes devastadores simultáneamente:La radiación ultravioleta (UV): Los rayos UVB degradan directamente las proteínas de la queratina y rompen los enlaces de disulfuro que dan resistencia y elasticidad al pelo. Los UVA penetran hasta la corteza capilar y oxidan los pigmentos (tanto la melanina natural como los tintes).El agua de mar (salinidad hipertónica): La sal extrae la humedad interna de la fibra capilar por ósmosis. Esto deja el cabello deshidratado. Además, bajo el sol, los cristales de sal amplifican la radiación UV y rasgan mecánicamente la cutícula. El viento y la arena: La erosión mecánica levanta las escamas de la cutícula y deja al descubierto la corteza. Esto favorece la aparición de puntas abiertas.Al final del verano es normal tener las puntas abiertasDAMIR MIHAJLOVICAl terminar las vacaciones, el daño suele ser estructural. Pero tenemos buenas noticias: con un poco de respeto a las leyes de la biofísica capilar, es perfectamente posible evitar las tijeras al volver.Estrategias preventivas personalizadasSegún la longitud: cabellos largos vs. cabellos cortosEl cabello largo acumula años de exposición previa. Las puntas sufren fricción constante y una menor cobertura de sebo natural.Los expertos aconsejan llevarlo a la playa recogido en un peinado con tensión controlada: trenzas o moños flojos fijados con gomas que no sean metálicas ni aprieten demasiado. También hablan a menudo de un truco que ya es un clásico: acudir a la playa con acondicionador o mascarilla repartida de medios a puntas. Esto produce un efecto barrera intensivo que solo desaparece al entrar en el agua.Acudir a la playa con acondicionador o mascarilla repartida de medios a puntasLo cierto es que las horas corren y que no siempre tenemos ganas ni tiempo para esos gestos. “Siendo realistas, muchas veces no hay momento durante el día para dejar actuar las mascarillas, porque para eso estamos de vacaciones y queremos disfrutar de hacer planes”, nos dice Abigail Campos, directora de Beautycast Podcast y autora de Guía práctica para un cabello perfecto (Editorial Pinolia). “Por eso soy defensora de ponerlas por la noche. Se aplican de medios a puntas, con el cabello seco o casi seco. Hacemos una coleta, la envolvemos en papel film y la dejamos actuar toda la noche. El karité es un ingrediente maravilloso, con un alto poder de hidratación, que acondiciona y aporta mucho brillo, por ejemplo. Un truco es mezclar la mascarilla con una pequeña cantidad de aceite de oliva, de argán o de coco, aunque al día siguiente habrá que aplicarse bien durante el lavado”.El cabello corto no tiene acumulación de daños y sufre menos fractura, pero la radiación UV incide directamente sobre el cuero cabelludo, zona que corre riesgo de quemadura y eritema. Además, el calor que cae directamente sobre los folículos genera daños que afectan no solo a la piel, sino también a la calidad y al crecimiento del pelo. Las brumas o fluidos con SPF específicos para el cuero cabelludo se hacen imprescindibles. Será importante que no saturen la raíz de grasa.La Queratina Líquida Activ Protect (precio recomendado: 2,49 euros) de Byphasse revitaliza y suaviza el cabello seco.ByphasseSegún el tratamiento químico: teñidos vs. naturalesLos procesos químicos que sufren los cabellos teñidos o decolorados eliminan la capa lipídica natural (18-MEA) y aumentan la porosidad. Esto permite que el agua de mar altere la estructura del color y que la radiación UVA degrade los pigmentos sintéticos mucho más rápido.Una buena estrategia de protección exige el uso de filtros UV específicos para fijación en fibra (como la Benzofenona-4 o el Polysilicone-15) e ingredientes antioxidantes que bloqueen la formación de radicales libres.En los cabellos naturales, la melanina actúa como fotoprotector natural, porque absorbe parte de los rayos UV, pero la radiación UVB sigue destruyendo los aminoácidos del cabello (cistina, triptófano). Con estos cabellos, la clave está en centrarse en la reposición de hidratación y en el sellado lipídico para evitar la desnaturalización proteica.Fotoprotector para el cuero cabelludo y pelo con SPF 50 (19,50 euros) de Isdin. De textura ligera que no apelmaza.IsdinSegún la textura: lisos vs. rizadosPor su geometría en espiral, la cutícula de los cabellos rizados no se mantiene completamente plana y los aceites naturales del cuero cabelludo no logran descender por la fibra capilar. Este tipo de cabello es inherentemente seco.Por eso requiere fórmulas oclusivas y humectantes. Es recomendable aplicar aceites ricos en ácidos grasos monoinsaturados antes de ir a la playa.Abigail Campos explica que “lo ideal es hidratarlo antes de salir con aceites vegetales, con un leave-in o una crema para rizos sin siliconas, y aplicar un producto con protección UV, con especial atención a las puntas, que suelen ser la parte más seca y frágil”. Sus indicaciones se dirigen tanto a rizos naturales como a quienes llevan una permanente, tan común entre los jóvenes de la generación Z.“Quienes se han lanzado a rizarse el cabello con permanente, tan de moda, sobre todo entre chicos en los últimos años”, nos dice Campos, “deben extremar los cuidados en la playa porque este tipo de tratamiento modifica químicamente la estructura del cabello para cambiar su forma. Esto puede debilitar la fibra, aumentar su porosidad y hacer que pierda más fácilmente hidratación; por eso, el sol, la sal y el cloro lo resecan y vuelven más frágil”.Además de hidratar y proteger, “hay que evitar peinarse en seco para no romper los rizos. Y el secado debe ser suave, con una toalla de microfibra o al aire”.El cabello liso muestra la cutícula plana y una distribución homogénea del sebo natural, pero tiende a apelmazarse con facilidad ante productos pesados.Lo ideal para protegerlo es optar por brumas ligeras bifásicas con siliconas volátiles o proteínas hidrolizadas.Recomendado por la experta Montse Melero para cabello teñido o con mechas: Soleil Huile Sirène (39,24 euros) de KerastaseKerastaseCabello finoEs el que más sufre, especialmente cuando, además, está decolorado. Se recomienda optar por lavados con agua tibia y evitar las temperaturas altas, que agreden la fibra capilar. Con ellos es mejor elegir champús suaves y sin siliconas, y no temer al uso de hidratantes por el peso que puedan aportar.Caroline Greyl, presidenta de Leonor Greyl, lo recomienda: “No cometas el error de huir de los tratamientos nutritivos por miedo a que aporten demasiado peso a tu melena. El pelo fino también necesita hidratación de medios a puntas. Opta por cuidados peso pluma especialmente formulados para estos cabellos. Una opción perfecta para los cabellos finos es aplicar la mascarilla capilar sobre el pelo seco y antes del champú”.Una despensa con base científica: remedios caseros“Para evitar los efectos que nos harán volver con el pelo de estropajo en septiembre, tenemos que poner atención en protegerlo. Hay protectores solares específicos. Pero también tenemos a mano otras fórmulas sencillas y caseras perfectas para la playa, como los aceites vegetales —el de coco o el de argán son estupendos—, que ayudan a lubricar la fibra, reducen la pérdida de humedad y, por lo tanto, previenen el encrespamiento”, nos dice Abigail Campos.Como el cuidado del cabello en ningún caso debería tener un coste medioambiental, también le hemos preguntado a la experta por ese aspecto. “Los aceites vegetales son la opción perfecta ante la preocupación por el ecosistema marino porque son biodegradables”.Revital Aceite de Argán (52,90 euros) de Maxsum. Es la recomendación de la experta Nadia BarrientosMaxsumNo todos los remedios caseros son efectivos —muchos no pueden traspasar la barrera capilar—, pero la bioquímica valida tres opciones accesibles:El preaclarado con agua dulce: El cabello tiene una capacidad de absorción limitada. Si se satura de agua dulce (del grifo o embotellada) antes de entrar al mar, se reduce exponencialmente la cantidad de agua salada que la fibra capilar puede absorber. Por eso, aclarar abundantemente el cabello antes del primer baño es una acción protectora que funciona. ”Es un truco que me encanta, porque es sencillísimo y gratuito: llevar a la playa una botella de agua dulce y mojar el cabello antes de meterlo en el mar ayuda mucho a nuestro pelo”, afirma Campos. 2Aceite de coco virgen (tratamiento prebaño): A diferencia de la mayoría de los aceites vegetales, cuyos triglicéridos son demasiado grandes, el aceite de coco es rico en ácido láurico. Este ácido graso de bajo peso molecular tiene una afinidad química única con la queratina y logra penetrar en la corteza capilar. Estudios demuestran que reduce significativamente la hinchazón por agua (hygral fatigue) y la pérdida proteica en lavados y exposición solar. Basta aplicar una cantidad moderada de medios a puntas antes de ir a la playa. Abigail Campos también lo recomienda al salir del baño y tras volver a enjuagar el cabello con agua dulce. “Al salir del baño en el mar y enjuagar, podemos volver a aplicar un poquito del aceite vegetal y desenredarlo con los dedos o con un peine de púas anchas”. Aclarado de aloe vera y vinagre de manzana (postplaya): El pH natural del cabello oscila entre 4,5 y 5,5 (ligeramente ácido). El agua de mar tiene un pH alcalino (~8,0) y eso provoca que la cutícula se abra. El ácido acético del vinagre de manzana diluido ayuda a restaurar el pH ácido, cerrando las escamas de la cutícula. Combinado con el gel de aloe vera (rico en polisacáridos humectantes), calma el cuero cabelludo y recupera el brillo. Para hacerlo a la perfección, basta mezclar 200 ml de agua, 2 cucharadas de gel de aloe vera puro y 1 cucharada de vinagre de manzana, y utilizarlo como último aclarado, tras el champú.Formulaciones comerciales: la química que hay que buscar en la etiquetaPara interceptar el daño antes de que ocurra, los productos de cuidado solar capilar deben contener ingredientes cuya eficacia esté respaldada.Filtros UV capilares específicos: No se trata de bloquear el acceso a la piel, como en el caso de los solares corporales, sino de crear un polímero que se adhiera a la queratina. Los ingredientes más utilizados son Ethylhexyl Methoxycinnamate, Polysilicone-15, Benzophenone-4 o Cinnamidopropyltrimonium Chloride.Pro V Mascarilla Protectora de Keratina Artist Edition (5,99 euros), para cabello frágil o dañado, de PantenePanteneProteínas hidrolizadas (queratina, trigo, arroz): Tienen un peso molecular lo suficientemente bajo como para penetrar bajo la cutícula o rellenar las microfracturas de la fibra generadas por los rayos UVB.Pantenol (provitamina B5): Un humectante de pequeño tamaño molecular que penetra en el tallo capilar y retiene agua dentro de la corteza, mejorando la elasticidad.Agentes quelantes (en el champú after-sun): Ingredientes como el EDTA disódico o el ácido cítrico son esenciales para secuestrar y eliminar los depósitos de minerales de la sal y los metales pesados (como el cobre de las piscinas) que aceleran la oxidación.El Aceite Elixir (27,90 euros), de Phyto contiene 7 aceites vegetales que nutren y reparanPhytoEl decálogo de supervivencia para el cabelloSaturar el cabello con agua dulce antes de cada baño en el mar. Aplicar un protector UV capilar con polímeros adherentes cada dos horas. Proteger mecánicamente la cabeza usando sombreros de ala ancha o gorras. Recoger las melenas largas en peinados sin tensión para reducir el enredo y la fricción. Aclarar inmediatamente la sal al salir del agua. Lavar al final de la jornada con un champú suave, libre de sulfatos agresivos. Nutrir con mascarillas ricas en pantenol y proteínas hidrolizadas. Evitar por completo las herramientas de calor (secadores y planchas) durante los días de playa. Cepillar con extrema delicadeza, empezando siempre por las puntas y usando peines de púas anchas. Reequilibrar el pH del cabello con acondicionadores ligeramente ácidos tras la exposición salina.Cortarse el pelo al final del verano nunca va malGetty ImagesY si la cosa no ha salido bien…“Siendo honestos”, nos dice Abigail Campos, “en verano también nos relajamos un poco con las rutinas de belleza y está muy bien que lo hagamos, que para eso es el momento de disfrutar. Así que pensemos que un retoque de las puntas nunca viene mal, tampoco a la vuelta del verano. Perdamos el miedo a las tijeras”.Pero quienes se nieguen a pasar por ahí o quieran hacerlo con el mínimo cambio, y no hayan tenido cuidado en sus vacaciones, aún pueden agarrarse a la esperanza. Existen tratamientos restauradores que devuelven al pelo mucha de la salud perdida. ¿Funcionan? Algunos sí.Existen tratamientos restauradores que devuelven al pelo mucha de la salud perdidaMontse Melero, directora de Cebado Mirasierra, recomienda “usar durante todo el verano la línea Soleil de Kérastase para volver con el cabello lo menos dañado posible”. Pero, una vez estropeado, ofrece en su salón un protocolo de restauración llamado Ritual de Rescate y asegura que “sí, es posible evitar la tijera si no se quiere pasar por ahí”.El Ritual Rescate de Cebado es un tratamiento de cauterización y reconstrucción profunda en tres fases (limpieza, relleno y sellado), diseñado específicamente para revertir el daño fotoquímico, la deshidratación y la pérdida de materia capilar tras la exposición al sol, al cloro y al salitre.Composición clave de los productosPrechampú quelante (desintoxicante): Contiene agentes quelantes (como EDTA) y ácidos suaves (ácido cítrico) que atraen y encapsulan los depósitos de cal, cobre, sal y restos de cremas solares sin agredir el cuero cabelludo. Champú y mascarilla Premier: Formulados con aminoácidos libres, péptidos de bajo peso molecular y lípidos biomiméticos (ceramidas) que restauran las cadenas de queratina rotas y devuelven la elasticidad. Concentrado de proteínas (paso de relleno): Queratina hidrolizada, proteína de seda o trigo que penetran hasta el córtex para reponer la masa capilar perdida y compactar la estructura interna.Nadia Barrientos, directora de The Madroom, nos ha propuesto un tratamiento de exosomas y mesoterapia que combina la biotecnología médica más avanzada con la estética capilar de autor. Este protocolo actúa a nivel dermocapilar (en la raíz y el cuero cabelludo) para reactivar el folículo piloso, frenar la caída intensa, revertir el afinamiento y reestructurar el crecimiento del cabello desde la matriz. Composición clave de los activosExosomas capilares (biotecnología celular): Son vesículas extracelulares purificadas de origen sintético o biológico que actúan como mensajeros celulares. Contienen una alta concentración de factores de crecimiento, ARN mensajero, proteínas estructurales y micro-ARN que activan la comunicación entre células madre foliculares para despertar folículos inactivos. Cóctel de mesoterapia (nutrición dérmica): A base de péptidos biomiméticos, vitaminas del grupo B, minerales, aminoácidos y ácido hialurónico.Protocolo paso a paso en el salónTricodermotest y diagnóstico digital: Evaluación de la densidad por cm², salud del cuero cabelludo (sebo, descamación, microcirculación) y estado folicular mediante microcámara. Higienización y preparación: Limpieza profunda del cuero cabelludo mediante exfoliación suave enzimática para eliminar la hiperqueratosis y preparar la piel para la absorción transdérmica. Aplicación del cóctel de exosomas y mesoterapia: Se distribuye el vial concentrado sobre las zonas a tratar. Vehiculización de los activos: Se aplica el dispositivo adecuado para hacer posible la vehiculización de los activos. Fotobiomodulación (terapia de luz LED): Exposición a luz LED roja/infrarroja durante 15 minutos para estimular las mitocondrias celulares, reducir la inflamación y aumentar el flujo sanguíneo local. Peinado o tratamiento de fibra: Finalización con un lavado neutro y sellado del tallo, si fuera necesario.Tiempo total, frecuencia y mantenimientoTiempo por sesión: 60-75 minutos aproximadamente. • Ciclo recomendado: Entre 3 y 6 sesiones, separadas por intervalos de 15 a 21 días. Mantenimiento en casa: Lociones o sérums tópicos específicos formulados con péptidos o exosomas de uso diario.