El FMI señaló que el panorama global enfrenta un deterioro fiscal creciente en un contexto de inflación persistente, deuda elevada y tensiones comerciales (REUTERS/Mike Blake)La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, advirtió este martes que la economía mundial resistió mejor de lo previsto el impacto energético asociado al cierre del estrecho de Ormuz, pero enfrenta un deterioro fiscal creciente y mantiene riesgos a la baja.La funcionaria hizo esa evaluación antes de la reunión de ministros de Economía del G20, en un escenario atravesado por inflación persistente, deuda elevada, tensiones comerciales y el efecto desigual de la guerra en Irán sobre los mercados de energía.“La economía global está como el barco de la nueva película de Christopher Nolan, ‘La Odisea’. Al igual que ese navío azotado por la tormenta, resiste fuertes vientos en contra derivados de altos niveles de deuda, una inflación persistente y tensiones comerciales”, resumió Georgieva en un encuentro con periodistas.PUBLICIDADGeorgieva sostuvo que el panorama global mostró una capacidad de respuesta mayor a la esperada frente al shock sobre la oferta energética en el Golfo Pérsico, aunque remarcó que esa resistencia no despejó las amenazas que siguen pesando sobre la actividad.Ella advirtió que las existencias de petróleo y gas se están agotando y que la llegada del invierno en el hemisferio norte suele empujar al alza el consumo de gas y combustibles como el gasóleo.Kristalina Georgieva advirtió que la economía mundial resistió mejor de lo previsto el impacto energético del cierre del estrecho de Ormuz, aunque mantiene riesgos a la baja (REUTERS/Elizabeth Frantz)“Esto significa que la crisis energética aún no ha terminado. Un nuevo aumento en los precios del petróleo podría impulsar la inflación, obligando a los bancos centrales a mantener una política monetaria restrictiva, con graves consecuencias para los costos del servicio de la deuda y la actividad económica”, apuntó.PUBLICIDADPor otro lado, la titular del FMI afirmó que los riesgos para la economía internacional quedaron más equilibrados que en abril, cuando el conflicto recién escalaba, pero aclaró que todavía se inclinan en sentido negativo por la presión sobre las cuentas públicas y por la posibilidad de que los bancos centrales prolonguen políticas monetarias restrictivas.La economista búlgara describió la coyuntura como un tironeo entre dos fuerzas de signo opuesto. Por un lado, ubicó la disrupción en el suministro energético vinculada a Oriente Medio. Por el otro, señaló el empuje que genera la expansión de la inteligencia artificial, una ola de inversión que hasta hace poco se concentraba en Estados Unidos y que empezó a mostrar efectos en otras economías.PUBLICIDAD“El impacto neto de estas dos fuerzas es asimétrico entre países y depende de la exposición que cada uno tenga a las interrupciones energéticas, las vulnerabilidades macroeconómicas y su posición en la cadena de suministro de la IA”, mencionó.Según explicó, esa combinación dejó un impacto dispar entre países, de acuerdo con su dependencia del petróleo del Golfo, sus vulnerabilidades macroeconómicas y su lugar en la cadena de suministro tecnológica.La liberación de reservas de petróleo y gas, el aumento de la oferta fuera del Golfo y la expansión renovable ayudaron a amortiguar el shock energético (Europa Press)Entre los factores que permitieron amortiguar el golpe energético, Georgieva mencionó la liberación de reservas de petróleo y gas, el aumento de la oferta por fuera del Golfo, una demanda energética más moderada, la ampliación de la capacidad renovable y el retorno al uso del carbón en algunos mercados. Ese conjunto de elementos permitió contener un deterioro mayor de la actividad global aun cuando los precios de la energía quedaron sometidos a una fuerte presión desde el inicio de la guerra.PUBLICIDADLa directora del FMI advirtió, de todos modos, que esa contención no resolvió el problema de fondo. Señaló que las reservas de hidrocarburos vienen bajando y recordó que la llegada del invierno en el hemisferio norte podría elevar otra vez la demanda de gas y derivados del petróleo. A partir de ese cuadro, alertó que un nuevo aumento del crudo podría reactivar la inflación y forzar a los bancos centrales a sostener tasas altas por más tiempo, con impacto sobre el costo de financiamiento, el servicio de la deuda y el nivel de actividad.Georgieva puso el foco en la situación fiscal de varios países. Remarcó que una de las principales preocupaciones del momento pasa por el aumento de las presiones sobre las cuentas públicas, una tendencia que los mercados reflejan en el alza de los rendimientos de los bonos soberanos. A esa señal sumó otra inquietud: el proceso de desinflación perdió impulso en distintas economías, lo que limita el margen de acción de las autoridades monetarias y complica la normalización financiera.PUBLICIDAD“Un aumento de las presiones fiscales, evidenciado por el alza de los rendimientos de los bonos, y un proceso de desinflación estancado. Estos factores son motivo de preocupación tanto para los mercados como para los responsables políticos”, afirmó.La evaluación del FMI llegó después de que el organismo recortó en julio, por segunda vez en el año, su proyección de crecimiento global a 3%. Esa revisión ya había reflejado un entorno internacional más frágil, aunque la jefa del organismo sostuvo ahora que la evolución reciente dejó una combinación menos desbalanceada que la observada en los meses iniciales de la crisis. Aun así, la incertidumbre permanece abierta por la evolución del conflicto, por el comportamiento de los precios energéticos y por la resistencia de la inflación en economías centrales.PUBLICIDAD(Con información de AFP, EFE y Reuters)