Conseguir una vivienda en alquiler puede convertirse en un desafío especialmente complejo para las trabajadoras sexuales. La falta de recibo de sueldo y de garantías propietarias, la informalidad laboral y el estigma asociado a la actividad se combinan para dejar a muchas fuera del mercado formal o empujarlas hacia alternativas habitacionales más precarias.
Un análisis elaborado por SimpleMedia, proyecto editorial de SimpleEscort, a partir de distintas fuentes sobre vivienda, informalidad laboral y trabajo sexual, reconstruyó las principales barreras que enfrenta este sector en el mercado de alquileres argentino.
Uno de los datos centrales surge de un estudio realizado en 2021 por CONICET, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y AMMAR-CTA: el 93% de las trabajadoras sexuales mayores de 18 años había atravesado alguna dificultad para acceder a una vivienda y el 67% declaró no contar con recibo de sueldo. Entre los obstáculos también aparecieron la falta de ingresos suficientes y la imposibilidad de presentar una garantía propietaria.
La problemática se desarrolla, además, en un mercado inmobiliario que modificó sus reglas en los últimos años, especialmente a partir de la derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/2023.







