CineRidley Scott ofrece su propia e incatalogable versi�n del fin del mundo en un ejercicio de cine err�tico, sin foco y muy cursiJacob Elordi en un momento de La constelaci�n del perro.Actualizado Martes,
agosto
21:29Que el fin del mundo est� cerca lo sabemos desde pr�cticamente el origen de la Humanidad. Fue organizarse para empezar a plantar cereales, cuidar ganado, construir fortalezas y dejar de dar tumbos recogiendo frutos y cazando bichos, y ya aparecieron las primeras narraciones sobre el asunto. Que si un diluvio nada menos que universal, que si una plaga detr�s de otra, que si una invasi�n no prevista de los pueblos del mar... Es cierto que los relatos cada vez son menos fantasiosos y los datos que los sustentan irrefutables, pero su encanto no reside tanto en su mayor o menor capacidad de predicci�n como en su evidente poder cat�rtico. Hay algo casi curativo (o incluso salv�fico) en escuchar la historia de un mundo que agoniza mientras se devora un paquete descomunal de palomitas. Estas historias no sirven en puridad como avisos ni para prevenir nada ni para que tomemos nota ni para empezar, por fin, a separar la basura como es debido (el vidrio no es cristal, por cierto); su encanto y hasta utilidad reside m�s bien en el refugio psicol�gico que procuran como los simulacros que son. Saber que son otros los que sufren y que, adem�s, ni siquiera sufren porque son actores, activa nuestra autoconfianza y demuestra una vez m�s que la estupidez asumida con orgullo relaja mucho.Valga el p�rrafo precedente para entender c�mo y por qu� un director (pongamos Ridley Scott) puede pasar en los �ltimos a�os de la debacle napole�nica (Napole�n) a la ca�da del imperio romano (Gladiator II) —con parada en el derrumbe de la alta costura (La casa Gucci)— hasta llegar el final de todo. La constelaci�n del perro, en efecto, es eso. Es como si el director de viejas obras maestras como Los duelistas o esas tres que todos tenemos en mente viviera entregado �ltimamente a ejercer de cu�ado m�ximo. No ser� porque no nos ha avisado. El argumento es, si se quiere, sencillo. Terrible, pero simple. El mundo ha sido asolado por un virus fatal y los pocos supervivientes que quedan en una civilizaci�n en ruinas salen adelante como pueden. Unos se hacen salvajes; otros, can�bales; otros m�s vuelven al principio de todo, y los �ltimos recuerdan con a�oranza los viejos tiempos. El protagonista (Jacob Elordi) es de estos �ltimos, un tipo sensible que vuela en avioneta a la b�squeda de un mundo no mejor, pero s� bueno.Scott es un director que siempre se ha distinguido por quererlo todo. Su cine es dif�cil de definir porque sencillamente ninguna definici�n le es ajena. �l lo puede todo. Son ya muchos a�os en el oficio. As� la cosas, el Apocalipsis seg�n el director de Blade Runner es a la vez una pel�cula de terror, otra de zombis, un drama rom�ntico, un western, un thriller, una reflexi�n de aire metaf�sico sobre lo que pudimos ser y no somos, una comedia disparatada con unos frikis antrop�fagos caracterizados de drag-queen en un bar estadounidense de los a�os 50 (por cierto, lo mejor y m�s sorprendente de la cinta) y, por qu� no, dos huevos duros. Pero muy duros. El problema, que lo hay y bastante grande, reside en que La constelaci�n del perro no es nada de lo anterior de manera plena y, por decirlo as�, de forma unificada, sino que lo es de manera alterna. Unas veces es una cosa, otras, otra. Por momentos, se tiene la impresi�n de asistir a una sucesi�n de cortometrajes con bonitas estampas de los Dolomitas (all� fue rodada) entre medias, sin que algo tan b�sico como el ritmo, la tensi�n dram�tica o el simple inter�s hagan acto de presencia. Todo discurre como un patchwork o puzzle de pel�culas anteriores y vistas hace relativamente muy poco sin aportar nada m�s que el af�n globalizador en un ejercicio de cine err�tico, sin foco y muy cursi.S�, llega el Apocalipsis. Pero tranquilos, habr� m�s y ninguno de ellos evitar� lo peor. Que tambi�n est� ah�, muy cerca.—Director: Ridley Scott. Int�rpretes: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney. Duraci�n: 112 minutos. Nacionalidad: Estados Unidos.












