Más contenidoEsenttia y ReSíclamos Caribe muestran cómo el plástico postconsumo se transforma en nuevos productos, genera ingresos y vuelve a cadenas industriales.Esenttia también promueve programas con el consumidor final, con recolección de plástico postconsumo. Foto: Esenttia25.08.2026 08:05 Actualizado: 25.08.2026 08:05
Barranquilla abrió el 2026 con una señal que cambia la escala del reciclaje en el Caribe: entre enero y marzo recolectó más de 23.500 toneladas de material aprovechable. La ciudad ya registra 4.509 recicladores de oficio censados y 65 organizaciones, mientras su tasa de aprovechamiento llegó a 16,9%. Detrás de esas cifras empieza a consolidarse un negocio industrial: residuos que vuelven como materia prima, infraestructura y nuevos productos.Esenttia, empresa del Grupo Ecopetrol con operación petroquímica en Cartagena, llevó esa lógica del mobiliario urbano a la producción de resinas recicladas. Su planta de Tocancipá tiene capacidad para procesar 15.000 toneladas anuales de plástico postconsumo y se abastece mediante una red que integra a más de 10.000 recicladores de oficio.El vínculo con Cartagena sigue siendo central. Desde hace años, la compañía ha convertido plástico recuperado en parques, puentes, viviendas, muelles y otros elementos urbanos. Esa experiencia ahora se conecta con empaques y productos de mayor escala. “Este avance nos permite desarrollar productos como las bolsas plásticas que vemos en supermercados, que ahora podrán ser fabricadas con material 100% reciclado”, señaló Carlos Guillermo González, presidente de Esenttia.Barranquilla, por su parte, aporta otro eslabón con ReSíclamos Caribe, alianza de Tetra Pak y Eko Red, y primer centro de acopio de envases posconsumo de Tetra Pak en la Costa Atlántica. Su último balance público específico, con corte al 31 de enero de 2025, registra 507 toneladas recuperadas, equivalentes a más de 31 millones de envases, y más de 2.000 recicladores involucrados en la región.El modelo concentra material, reduce costos logísticos y mejora su comercialización antes de enviarlo a transformadores. “Este proyecto permite acercarnos a las redes de recolección en la Costa Caribe” y busca “mejorar los ingresos de cada reciclador y su familia”, explicó Juan Carlos Gutiérrez Cano, gerente de Eko Red.La coyuntura nacional empuja esa cadena. Visión Circular ANDI reportó en julio de este año que, entre 2021 y 2025, recuperó e incorporó nuevamente a procesos productivos 281.000 toneladas de envases y empaques en 217 municipios. Solo en 2025 gestionó 24.425 toneladas de plásticos, frente a una meta regulatoria de 12.975 toneladas.“Cinco años de trabajo conjunto entre más de 380 empresas y cientos de aliados demuestran que la economía circular genera resultados concretos”, afirmó Mónica Villegas Carrasquilla, directora de Visión Circular ANDI. El Ministerio de Ambiente mantiene, además, la responsabilidad extendida del productor para envases y empaques y avanza en la sustitución gradual de plásticos de un solo uso.Oportunidad en la cadena de proveedoresLa economía circular abre una segunda oportunidad industrial para la región: no solo recuperar residuos, sino convertirlos en insumos para nuevas actividades económicas. El valor aparece cuando el material recuperado deja de venderse como desecho y entra a cadenas donde intervienen clasificación, lavado, transformación, transporte, diseño y fabricación.Ese cambio puede ampliar la base de proveedores regionales. Empresas que hoy compran materias primas vírgenes pueden incorporar materiales reciclados; recicladores y centros de acopio pueden asegurar volúmenes y calidad; y transformadores pueden desarrollar productos con mayor valor agregado. En una región con puertos, industria petroquímica, manufactura y grandes centros de consumo, esa conexión reduce distancias y puede hacer más competitiva la logística. También surge espacio para inversión en tecnología, plantas de procesamiento, trazabilidad y nuevos modelos de negocio. El reto empresarial está en garantizar oferta constante y estándares que permitan a la industria usar el material recuperado sin afectar sus procesos.Triple A convierte la basura de Barranquilla en energíaEn el Caribe, la economía circular empieza a medirse en kilovatios. Triple A, empresa que presta acueducto, alcantarillado y aseo en la capital del Atlántico y en todo el departamento, incorporó a su operación una planta que aprovecha el biogás generado por los residuos dispuestos en el Parque Ambiental Los Pocitos y lo transforma en electricidad.La planta entró en funcionamiento en 2025 como el proyecto de mayor capacidad del país bajo este sistema. Su infraestructura incluye más de seis kilómetros de tuberías que capturan el biogás producido por la descomposición de los residuos, lo conducen hasta equipos de tratamiento y luego a motogeneradores. La electricidad obtenida se entrega al sistema eléctrico a través de la subestación Juan Mina.El proyecto fue desarrollado junto con la firma BCCY y tiene una capacidad cercana a 5 megavatios. La Alcaldía de Barranquilla ha reportado una generación potencial de 38 millones de kilovatios hora al año. La operación tiene un efecto climático relevante: al capturar y aprovechar metano que antes se liberaba, el proyecto puede evitar alrededor de 150.000 toneladas de emisiones de CO2 al año, según reportes divulgados por la empresa.Los resultados comenzaron a hacerse visibles durante 2025. Triple A informó que Los Pocitos había superado cinco millones de metros cúbicos de biogás captado y producido más de 10 millones de kilovatios hora de electricidad. Para Ramón Hemer, gerente general de Triple A, esta transformación amplía el papel tradicional de una empresa de servicios públicos. Al presentar la planta, la calificó como “un proyecto muy ambicioso, muy positivo ambientalmente”. También destacó que la electricidad generada “hace parte del suministro de la energía a nivel local”, conectando la gestión de residuos con una nueva fuente energética.La apuesta encaja con su negocio central: recoger residuos, disponerlos técnicamente y extraer valor de una fracción que antes terminaba confinada. Los Pocitos recibe cerca de 1.700 toneladas diarias de residuos, de modo que aprovechar el gas producido durante su descomposición abre otra cadena de valor.Es importante anotar que ese modelo no reemplaza el reciclaje. Actúa sobre residuos que ya llegaron al relleno sanitario y aprovecha el gas generado durante su degradación. Así, la empresa suma una salida energética al manejo de basuras y reduce el impacto ambiental asociado a la disposición final.Para la economía circular del Caribe, el caso agrega una dimensión distinta al reciclaje de plásticos, envases o materiales aprovechables. Los residuos siguen generando valor después de su disposición: el metano se captura, se convierte en electricidad y reduce emisiones. Triple A muestra que la gestión de basuras también puede convertirse en infraestructura energética y oportunidad empresarial. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








