NoticiaEl Caribe colombiano concentra casi todos los escenarios donde estos residuos quedan atrapados durante horas, años e incluso siglos.Sector Palmarito - Santa Verónica, Atlántico con restos de madera varada y plásticos en una playa erosionada. Foto: Cortesía Nelson Rangel BuitragoPERIODISTA01.07.2026 14:51 Actualizado: 01.07.2026 14:51
Cada año llegan al océano entre 4 y 13 millones de toneladas de plástico. Sin embargo, cuando los científicos observan la superficie marina, apenas encuentran menos del 0,2 por ciento de esos residuos. LEA TAMBIÉN ¿Dónde termina el resto? Esa pregunta, considerada uno de los mayores misterios de la contaminación marina, acaba de recibir una respuesta gracias a una investigación internacional liderada desde la Universidad del Atlántico, en Barranquilla.El estudio, publicado en la revista científica Marine Pollution Bulletin, de Elsevier, propone por primera vez un marco global para identificar y clasificar los llamados "sumideros de plástico", es decir, los ambientes naturales y espacios intervenidos por el ser humano donde estos residuos quedan retenidos temporal o permanentemente antes de continuar su recorrido o permanecer allí durante décadas e incluso siglos.La investigación fue liderada por Nelson Rangel-Buitrago, profesor de la Universidad del Atlántico, en colaboración con científicos de Brasil, Estados Unidos, Reino Unido, Sudáfrica y Francia. El trabajo integra conocimientos de geomorfología, ecología marina y dinámica costera para explicar cómo se mueve realmente el plástico una vez llega al mar.El plástico no desaparece: cambia de lugarDurante años, la comunidad científica llamó este fenómeno "la paradoja del plástico perdido". Mientras las estimaciones mostraban que millones de toneladas llegaban al océano anualmente, las mediciones superficiales encontraban apenas una fracción mínima.La nueva investigación demuestra que el plástico no desaparece. En realidad, queda atrapado en una compleja red de ambientes que funcionan como depósitos naturales o artificiales. LEA TAMBIÉN "El plástico no desaparece: se esconde. Entender dónde y por qué se acumula es el primer paso para recuperarlo y para anticipar cómo se comportará bajo un clima cambiante. El Caribe colombiano es, en ese sentido, un laboratorio natural extraordinario", explicó a EL TIEMPO Rangel-Buitrago, autor principal del estudio.El investigador señaló que el océano funciona como un sistema dinámico en el que los residuos cambian constantemente de ubicación, impulsados por las corrientes, los vientos, los ríos, las lluvias y los eventos climáticos extremos.El río Magdalena vierte al mar Caribe cerca de 18.000 toneladas de plástico cada año. Foto:Cortesía Nelson Rangel"La gran pregunta siempre fue qué ocurría con todo ese plástico que dejábamos de ver en la superficie. Lo que encontramos es que el material no desaparece, sino que pasa por diferentes sumideros donde puede permanecer desde unas pocas horas hasta cientos de años. Comprender ese recorrido permite saber dónde intervenir para evitar que siga avanzando hacia ecosistemas más frágiles", agregó.Cuatro grandes trampas para el plásticoEl estudio identifica cuatro grandes categorías de sumideros según el tiempo durante el cual retienen los residuos.Los primeros son los sumideros permanentes, conformados por sedimentos marinos profundos y turberas de manglar, donde el plástico puede permanecer enterrado durante siglos.En segundo lugar aparecen los sumideros semipermanentes, integrados por manglares, arrecifes coralinos, playas y grandes acumulaciones de madera flotante, capaces de retener residuos durante años o décadas.La tercera categoría corresponde a los sumideros transitorios, donde el plástico permanece desde unas pocas horas hasta varios meses. Allí se encuentran la columna de agua, los estuarios, las conocidas "islas de basura" y las líneas de convergencia oceánica, donde las corrientes concentran temporalmente los residuos flotantes.Nelson Rangel-Buitrago, investigador de la Universidad del Atlantico. Foto:Redes socialesFinalmente, los investigadores identificaron los sumideros antropogénicos, conformados por rellenos sanitarios costeros, botaderos, puertos y otras infraestructuras donde el plástico termina acumulándose por acción humana.El trabajo también describe dos fenómenos poco estudiados pero determinantes para comprender la contaminación marina. LEA TAMBIÉN Uno de ellos corresponde a las llamadas litter windrows, franjas donde las corrientes y el viento concentran grandes cantidades de plástico flotante antes de que sea arrastrado nuevamente o termine hundiéndose.El otro fenómeno son los plastic litter blooms, verdaderas explosiones de residuos que ocurren después de lluvias intensas, inundaciones o crecientes de los ríos, cuando enormes cantidades de basura llegan al mar en cuestión de horas o días.El Caribe colombiano, un laboratorio naturalUno de los principales aportes del estudio es demostrar que el Caribe colombiano reúne prácticamente todos los tipos de sumideros identificados en la investigación.Los manglares de la Ciénaga Grande de Santa Marta, la bahía de Cartagena y el golfo de Morrosquillo funcionan como grandes trampas naturales donde el plástico queda retenido entre raíces y sedimentos.La contaminación en la bahía de Cartagena proveniente de 40 empresas que funcionan allí Foto:Yomaira Grandett. EL TIEMPOLos arrecifes de coral del Rosario y de la Reserva de Biosfera Seaflower, en San Andrés y Providencia, también capturan fragmentos gracias a su compleja estructura.Las playas del Atlántico, entre ellas Punta Roca, Punta Astillero, Puerto Velero e Isla Arena, presentan enormes acumulaciones de madera flotante capaces de inmovilizar grandes cantidades de residuos plásticos. LEA TAMBIÉN A ello se suman la desembocadura del río Magdalena en Bocas de Ceniza, el Canal del Dique y el delta del río Sinú, que transportan y redistribuyen residuos provenientes del interior del país.Incluso escenarios urbanos como los arroyos de Barranquilla o el mercado de Bazurto, en Cartagena, aparecen identificados como sumideros antropogénicos desde donde el plástico continúa su recorrido hacia el mar.El clima también mueve el plásticoLos investigadores advierten que estos depósitos no permanecen estables, sino que cambian constantemente según la época del año y las condiciones climáticas.Las temporadas de lluvia, las crecientes del río Magdalena, los desbordamientos de los arroyos y fenómenos extremos como el huracán Iota modifican completamente el comportamiento de los residuos.Durante esos eventos, enormes cantidades de plástico pueden desplazarse en pocos días desde las ciudades hacia playas, estuarios y manglares.Los vientos alisios, característicos del Caribe colombiano entre diciembre y marzo, también influyen en la acumulación periódica de residuos sobre diferentes sectores de la costa. LEA TAMBIÉN Los autores destacan que la investigación trasciende el interés académico porque permite identificar con mayor precisión dónde deben concentrarse los esfuerzos de limpieza, monitoreo y prevención.Identificar los sumideros nos permite cerrar el presupuesto global del plástico y saber dónde está realmente el material que desaparece de la superficie. También ofrece información para actuar antes de que los residuos lleguen a ecosistemas donde será mucho más difícil recuperarloNelson rangel-buitragoInvestigador Universidad del Atlántico."Identificar los sumideros nos permite cerrar el presupuesto global del plástico y saber dónde está realmente el material que desaparece de la superficie. También ofrece información para actuar antes de que los residuos lleguen a ecosistemas donde será mucho más difícil recuperarlos", señaló Rangel-Buitrago.El estudio concluye que intervenir estos puntos críticos después de lluvias intensas, tormentas o crecientes puede evitar que enormes cantidades de residuos terminen atrapadas durante décadas en ecosistemas estratégicos.Además, advierte que muchos de esos depósitos se convertirán con el tiempo en los llamados "tecnofósiles", es decir, la huella permanente que dejará la actividad humana en el registro geológico del planeta. Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






