La tercera etapa de La Vuelta a España dejó una de las imágenes más insólitas de la carrera después de que una fuerte granizada sorprendiera al pelotón durante la ascensión a Mont-Louis, en los Pirineos franceses. Ante el frío, la lluvia y el granizo, cerca de 200 ciclistas tuvieron que abandonar momentáneamente la carretera y buscar un lugar donde protegerse. Lo encontraron en un alojamiento situado junto al recorrido, cuya rápida reacción terminó convirtiéndolo en inesperado protagonista de la jornada y en todo un fenómeno en redes sociales. El refugio improvisado fue el IGESA Village Club Les Sorbiers, un complejo vacacional situado en Mont-Louis que abrió sus instalaciones a los corredores de La Vuelta. Los trabajadores recibieron a los ciclistas y miembros de los equipos y reaccionaron rápidamente ante una llegada que no estaba prevista: repartieron toallas secas, té caliente y fruta mientras el pelotón esperaba noticias sobre la continuidad de la carrera. Finalmente, la organización decidió cancelar definitivamente la etapa debido a las condiciones meteorológicas extremas. La hospitalidad del establecimiento no pasó inadvertida y ciclistas como Julien Bernard y Tobias Johannessen, además de equipos como Movistar Team y Picnic-PostNL, agradecieron públicamente el trato recibido. Un alojamiento en Mont-Louis pensado también para los ciclistas Más allá de su inesperado protagonismo en La Vuelta a España, IGESA Village Club Les Sorbiers se encuentra en un enclave especialmente ligado a las actividades de montaña. Mont-Louis está situado en el corazón de los Pirineos, en la confluencia de los valles de Aude, Têt y Sègre, y cuenta con una ciudadela declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El establecimiento ofrece estancias en régimen de media pensión y pensión completa, además de propuestas temáticas. Entre sus instalaciones figuran gimnasio, rocódromo, aparcamiento privado, puntos de carga para vehículos eléctricos, club infantil y equipamientos deportivos. Además, dispone de espacio para guardar bicicletas y se presenta como un destino adaptado a los aficionados al ciclismo. La inesperada llegada del pelotón también proporcionó al hotel una enorme visibilidad en Internet. Tras conocerse cómo sus trabajadores habían atendido a los corredores, comenzaron a multiplicarse las reseñas de cinco estrellas en Google, impulsadas tanto por integrantes de La Vuelta como por aficionados. Julien Bernard animó expresamente a reconocer el gesto del establecimiento, mientras Johannessen escribió: "Ubicación perfecta durante las granizadas, con servicio de toallas a los dos minutos de la llegada inesperada de 180 ciclistas. Se merecen todas las estrellas posibles". De este modo, un alojamiento de montaña de Mont-Louis pasó, en cuestión de horas, de recibir inesperadamente al pelotón a convertirse en uno de los nombres propios de una accidentada jornada de La Vuelta. La tercera etapa de La Vuelta a España dejó una de las imágenes más insólitas de la carrera después de que una fuerte granizada sorprendiera al pelotón durante la ascensión a Mont-Louis, en los Pirineos franceses. Ante el frío, la lluvia y el granizo, cerca de 200 ciclistas tuvieron que abandonar momentáneamente la carretera y buscar un lugar donde protegerse. Lo encontraron en un alojamiento situado junto al recorrido, cuya rápida reacción terminó convirtiéndolo en inesperado protagonista de la jornada y en todo un fenómeno en redes sociales.