La Junta de Castilla y León ha puesto en marcha la orden para acelerar la retirada de la madera quemada en los incendios forestales registrados este año en la Comunidad. El objetivo es evitar que los restos de los árboles afectados, especialmente en los pinares, favorezcan la aparición y expansión de plagas que puedan dañar a otras especies.

Según ha indicado la Consejería de Medio Ambiente y Energía, en la orden publicada este martes en el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCyL), el problema no se limita a los árboles completamente calcinados. Los ejemplares que han sobrevivido al fuego pero han quedado debilitados son especialmente vulnerables al ataque de insectos perforadores. Entre ellos se encuentran escarabajos como los escolítidos y los cerambícidos, capaces de aprovechar la madera afectada para multiplicarse y, si sus poblaciones aumentan lo suficiente, llegar a atacar incluso a árboles sanos.

La orden cita entre los incendios más relevantes del año los registrados en Burgohondo, en Ávila; Castropodame y Murias de Ponjos, en León, y Fermoselle, en Zamora. En varios de estos fuegos, una parte importante del arbolado afectado corresponde a coníferas de pino, lo que eleva el riesgo fitosanitario.