La Junta de Castilla y León (PP) ha ordenado “medidas extraordinarias” ante las previsibles “condiciones desfavorables para incendios” de los próximos días, pero no incluye el aumento del nivel de riesgo, que implicaría movilizar más medios, porque carece de bomberos contratados para ello, según el sector. Los brigadistas han denunciado que faltan efectivos para equiparar los recursos humanos y materiales correspondientes a niveles altos de riesgo, de ahí que la Junta se quede en esas “medidas” que no acarrean más personal. A su vez, el Gobierno central ha adelantado al 1 de junio la campaña contra incendios, como en el aciago 2025, “ante el riesgo de que se puedan repetir siniestros de la magnitud como los del año pasado”. Los bomberos de Castilla y León también han expuesto que hay provincias como Segovia sin red de vigilantes activa y donde las cámaras de vigilancia planteadas por Medio Ambiente, y criticadas por el gremio, no se encuentran operativas.La instrucción del departamento de Medio Ambiente, dirigido en funciones por Juan Carlos Suárez-Quiñones hasta que haya nuevo Ejecutivo autonómico, alude a que “desde el viernes 22 de mayo hasta el viernes 29 de mayo se esperan unas condiciones meteorológicas desfavorables para incendios forestales. El índice de peligro de incendio AEMET será de moderado a extremo, destacando el domingo y el lunes con extremo la zona centro-sur del territorio y el 27 con valores de altos a muy altos”. El documento oficial informa de una dana que puede traer “vientos sur desecantes y capacidades convectivas” y “anomalías en positivo muy marcadas en cuanto a temperaturas y anomalías en negativo para las humedades relativas”. Asimismo menciona tormentas con aparato eléctrico y vientos fuertes. “Con todas estas condiciones, sumando a cierta disponibilidad del combustible, se esperan que aumenten considerablemente el número de incendios y su superficie”, admite el comunicado, de modo que “ante esta previsión se establecen estas medidas extraordinarias en cuanto a prevención y seguridad”.Este contexto implica que la Junta ordene “aumentar la vigilancia a través del estado de alerta máxima de nuestros puestos de vigilancia, autobombas, cuadrillas, Agentes Medioambientales y Celadores”, también “primar, en las tácticas de extinción, la celeridad y la contundencia en el primer ataque, sin perjuicio de las medidas elementales de seguridad, para minimizar en lo posible la extensión de los frentes” e insta a “acelerar el despacho de medios aéreos y cuadrillas helitransportadas (ELIF) ante los avisos de humo, preferiblemente simultáneo de varios medios aéreos”. También incluye “gestionar adecuadamente los medios aéreos en los incendios, escalonándolos para evitar, en lo posible, que se produzca ausencia de éstos durante la extinción” y zanja con que “se extremará la vigilancia en zonas cercanas al monte en las que se esté cosechando, poniendo especial hincapié en que se suspenda la actividad cuando la velocidad del viento supere los 30 km/h y la temperatura supere los 30ºC (simultáneamente)”.Todos estos planteamientos simplemente suponen acentuar las actuaciones pero se emiten sin que vayan acompañados, como es habitual en escenarios similares, por el aumento del nivel de riesgo contra incendio. El propio portal autonómico de Medio Ambiente recoge que el “Riesgo alto” se configura del 12 de junio al 12 de octubre y que el “Riesgo bajo” abarca del 12 de octubre al 31 de diciembre. “Se podrán declarar otras épocas de peligro a lo largo del año o prolongar la época de peligro alto, cuando las circunstancias climatológicas lo aconsejen”, afirma la normativa, algo que no se ha hecho ante este episodio caluroso de mayo en lo que los bomberos atribuyen a la escasez de medios. Fuentes del operativo sostienen que “si ponen riesgo alto tienen que movilizar gente que ahora mismo no existe, no están contratados siquiera”. Otro compañero se pronuncia así: “Vaya manera de lavarse las manos, estoy flipando, sin medios, esto es vergonzoso”. Estos bomberos lamentan que “no declaran riesgo alto ni medio siquiera porque no tienen gente para hacerlo, volvemos a las andadas, el Ministerio adelanta campaña al 1 [de junio] y aumenta medios y aquí miseria”. Este comentario alude a que este jueves el ministerio del Interior, que coordina el Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Protección Civil para Emergencias por Incendios Forestales, haya adelantado al 1 de junio el inicio de la campaña estival contra incendios forestales “para garantizar la plena operatividad de los medios disponibles antes de la fase de mayor riesgo”. Esto se hizo también en 2025 “ante el riesgo de que se puedan repetir siniestros de la magnitud de los del año pasado, uno de los peores de la serie histórica”, según la nota de prensa de Interior. Este operativo estatal incluye a las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales y los hidroaviones del ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, acompañados de los refuerzos de la Guardia Civil y la Policía Nacional. El pasado verano fue gravísimo en materia de incendios forestales, con 355.000 hectáreas abrasadas en toda España, 144.000 solo en Castilla y León. El fuego se extendió durante semanas y mostró a un dispositivo desbordado, con quejas por su “precariedad” y pobres condiciones laborales y de prevención. El presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, aseguró entonces que el dispositivo era el adecuado y que se había visto saturado por “incendios fuera de capacidad de extinción, incontrolables”, si bien en los meses antes de los comicios ha prometido refuerzos, más inversiones y más contrataciones. El sector afea que estos extras no se han producido y que el contexto sigue siendo muy similar de cara al inminente verano. Los expertos lo consideran de elevado riesgo por la gran vegetación brotada de las abundantes lluvias invernales, como sucediera en 2025, de modo que si aprieta el calor puede replicarse lo sucedido el pasado agosto.