La Junta de Castilla y León ignoró al principio de la emergencia por los incendios al menos seis propuestas de agentes forestales que se ofrecieron a cancelar sus vacaciones y colaborar en la extinción de los incendios, según una de las solicitudes que han mostrado a EL PAÍS. Los ofrecimientos, según los guardas, no recibieron respuesta. “Había personal que estaba con la familia en pueblos viendo todo arder”, señala uno de ellos.

Uno de los agentes explica que quiso desplazarse desde su provincia a León para colaborar. Por eso, registró una petición formal, a la que no obtuvo respuesta. Otros compañeros lo hicieron verbalmente, pero tampoco los llamaron para trabajar. Varios días después, el 17 de agosto, según publicó eldiario.es, la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal, envió un mensaje a los jefes de servicio reclamando de forma “urgente” que se llamara al personal de vacaciones o descanso para que se reincorporaran las bases.

El presidente castellano y leonés, Alfonso Fernández Mañueco, había asegurado esa semana que la Junta contaba con “suficientes medios” y “el problema” no era “de los operativos ni de falta de medios” sino de las “circunstancias meteorológicas excepcionales”. La consejería de Medio Ambiente ha tildado las peticiones de los guardas forestales para suspender sus vacaciones como un “bulo” pese a que constan por escrito.