Santander cuenta con un frente marítimo en el que se combinan playas urbanas, zonas verdes y arenales protegidos por el propio relieve. Más allá de El Sardinero, la costa cambia a medida que avanza hacia el norte y aparecen tramos donde los acantilados tienen una mayor presencia. En esta zona se encuentra Mataleñas, una cala situada dentro del municipio y a poca distancia del centro, aunque su ubicación entre paredes rocosas y vegetación hace que quede más apartada visualmente de otras áreas de baño de la capital cántabra.
El arenal se encuentra entre Cabo Menor y Cabo Mayor, abierto al mar Cantábrico y situado dentro de una ensenada. Tiene unos 125 metros de longitud y una anchura media de 40 metros, con arena fina y dorada. Su tamaño reducido y la forma del terreno condicionan el acceso: no se llega directamente desde una avenida o un paseo junto a la orilla, sino que es necesario bajar desde la parte alta del acantilado. Esta característica marca la visita y la diferencia de otros puntos del litoral santanderino.
Mataleñas forma parte, además, de un tramo de costa que puede recorrerse a pie. Por sus alrededores pasa la Senda de Mataleñas, un itinerario que conecta varios espacios del norte de Santander y permite pasar por el parque del mismo nombre, la playa de Los Molinucos, Cabo Menor y el entorno del Faro de Cabo Mayor. La cala puede visitarse así de manera independiente o incluirse dentro de un paseo por una zona donde aparecen caminos, praderas, formaciones rocosas y diferentes puntos desde los que observar el Cantábrico.








