En el municipio de Almonte, frente al océano Atlántico y junto al Parque Nacional de Doñana, Matalascañas ocupa uno de los principales tramos turísticos de la costa de Huelva. Su playa se extiende a lo largo de unos cinco kilómetros y combina zonas urbanizadas con otros sectores donde el sistema dunar y los espacios protegidos tienen una presencia mucho más cercana. La arena fina y dorada define un litoral que concentra buena parte de la actividad turística del municipio.

Uno de los elementos más reconocibles de la playa lleva varios siglos junto al mar. A pocos metros de la orilla permanecen los restos de la Torre de la Higuera, una torre almenara construida a finales del siglo XVI dentro del sistema defensivo levantado para vigilar este tramo del litoral andaluz. Su función era detectar posibles incursiones desde el mar y transmitir el aviso a otros puntos de vigilancia. Con el tiempo, la estructura perdió su posición original y hoy aparece volcada y parcialmente rodeada por el agua.

Este vestigio, conocido popularmente como La Peña, El Tapón o la Piedra de Matalascañas, se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la localidad. Su presencia recuerda una etapa anterior en la que este tramo de costa necesitaba reforzar su vigilancia frente a posibles amenazas procedentes del mar. Al mismo tiempo, la cercanía de Doñana hace que Matalascañas no se limite únicamente al frente urbano, ya que en sus extremos el paisaje cambia y da paso a playas, dunas y zonas protegidas. Esta proximidad permite pasar de la parte urbanizada a espacios naturales protegidos sin salir del municipio de Almonte.