El hormigón romano, capaz de resistir durante siglos, ha inspirado una nueva generación de materiales para la construcción desarrollada a partir de investigaciones del MIT. Todo comenzó con un estudio realizado en 2023 por Admir Masic y sus colaboradores, el cual permitió identificar cómo determinados depósitos ricos en calcio pueden actuar cuando aparecen grietas, una propiedad que ahora sirve de base para fabricar un concreto moderno con capacidad de autorreparación. La historia comenzó al analizar qué había detrás de la extraordinaria conservación de algunas construcciones de la antigua Roma. El equipo de Masic, profesor asociado del MIT, utilizó nuevas técnicas de caracterización para estudiar la composición química del material e incluso examinó antiguas prácticas constructivas conservadas en lugares como Pompeya. Aquellas investigaciones apuntaron hacia un proceso de fabricación que dejaba deliberadamente pequeños fragmentos de cal dentro de la mezcla. La clave aparece cuando el material comienza a deteriorarse. Según los resultados del trabajo de 2023, al formarse una grieta, los depósitos de calcio presentes en el hormigón pueden disolverse y recristalizar, ocupando parte del espacio abierto por la fractura. A partir de ese mecanismo, los investigadores desarrollaron formulaciones capaces de conservar fragmentos de cal ricos en calcio y dedicaron alrededor de un año a comprobar su comportamiento mecánico y su durabilidad. Del laboratorio a las obras Ese conocimiento sobre el concreto romano terminó convirtiéndose en la base tecnológica de Dmat, compañía cofundada en 2021 por Masic junto al empresario italiano Paolo Sabatini. La empresa ha desarrollado aditivos que pueden incorporarse al hormigón y al mortero convencional sin obligar a modificar de forma sustancial los procesos habituales de fabricación. Su tecnología ya se ha empleado en depósitos subterráneos de agua, barreras de carretera, pavimentos y trabajos de restauración estructural realizados en Italia y Suiza. Paolo Sabatini, director ejecutivo y cofundador de Dmat (Dmat) Las cifras explican por qué esta adaptación de una técnica milenaria despierta interés dentro de una industria difícil de transformar. Según Dmat, su solución puede aumentar hasta un 50% la vida útil de las estructuras de hormigón y reducir las emisiones de CO₂ hasta situarlas en el 40% de las asociadas al concreto tradicional. Esto equivaldría, de acuerdo con los datos facilitados por la compañía, a una reducción cercana al 60% de las emisiones. La empresa también busca diferenciarse de otras soluciones de hormigón autorreparable que recurren a bacterias o sustancias poliméricas. Sus fundadores han optado por materiales más familiares para la industria, con el objetivo de facilitar su incorporación a plantas de producción ya existentes. "Podemos ofrecer ahora un producto autorreparable extremadamente competitivo en precio, fácil de implementar y disponible en todo el mundo", señaló Masic, que destaca que la propuesta procede de principios constructivos utilizados durante miles de años. El impacto potencial va más allá de conseguir carreteras, depósitos o estructuras que necesiten menos reparaciones. El hormigón es uno de los materiales más producidos del mundo y, según los datos recogidos por el MIT, está relacionado con aproximadamente entre el 5% y el 8% de las emisiones globales de CO₂. Recuperar el mecanismo de autorreparación observado en antiguas construcciones romanas podría permitir que una técnica nacida hace siglos termine ayudando a prolongar la vida de las infraestructuras modernas y a reducir parte de su huella climática. El hormigón romano, capaz de resistir durante siglos, ha inspirado una nueva generación de materiales para la construcción desarrollada a partir de investigaciones del MIT. Todo comenzó con un estudio realizado en 2023 por Admir Masic y sus colaboradores, el cual permitió identificar cómo determinados depósitos ricos en calcio pueden actuar cuando aparecen grietas, una propiedad que ahora sirve de base para fabricar un concreto moderno con capacidad de autorreparación.
EEUU desentraña los secretos del hormigón romano y crea un nuevo tipo de concreto que dura un 50% más y contamina un 60% menos
El MIT ha convertido secretos del hormigón romano en un concreto autorreparable capaz de durar un 50% más y reducir hasta un 60% las emisiones de CO2 asociadas al material.






