La piedra trabajada por canteros y albañiles soportó lluvias, terremotos y cambios de uso durante siglos antes de perder su función original. Las construcciones romanas que aún permanecen en pie, desde el Panteón y el Coliseo hasta acueductos, calzadas y villas, muestran una resistencia difícil de igualar.
Su conservación depende de decisiones constructivas y reacciones químicas que siguieron actuando mucho después de terminar las obras, una cuestión que una estructura humilde ha ayudado a esclarecer.
El estudio descubrió que la carbonatación reforzó el material con el paso del tiempo
Una letrina comunal de la Villa de Adriano, situada en Tívoli, ha permitido estudiar esa transformación porque su hormigón permaneció prácticamente intacto durante 1.900 años. El trabajo, publicado en Science Advances y dirigido por Xiaohong Zhu, investigadora de la Universidad Tecnológica de Pekín, analizó una muestra extraída bajo uno de los asientos.
El equipo concluyó que la carbonatación tuvo un papel decisivo en la resistencia del material. Paulo J. M. Monteiro, ingeniero civil de la Universidad de California en Berkeley y autor sénior del estudio, explicó la ventaja del lugar: “Nadie restaura una letrina”.






