El tiempo vuelve a complicarse en España. Después de varias jornadas condicionadas por el calor y las tormentas, la última semana de agosto traerá lluvias abundantes, un descenso generalizado de las temperaturas y fuertes contrastes entre unas regiones y otras. La sucesión de frentes y la llegada de una dana durante la semana serán las responsables de un escenario especialmente inestable en el norte y oeste de la Península. Este martes, la situación será relativamente tranquila en buena parte del territorio peninsular y Baleares. Las principales excepciones estarán en Galicia, el Cantábrico y el oeste del Sistema Central, donde los cielos permanecerán bastante cubiertos y podrán registrarse precipitaciones intermitentes. En el norte gallego, además, las lluvias podrían ganar intensidad y aparecer acompañadas de tormentas. El cambio también comenzará a apreciarse en los termómetros. Según la previsión trasladada por el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), José Luis Camacho, las máximas bajarán en Galicia, el Cantábrico y la meseta norte, con descensos que podrían ser importantes en algunos puntos. La situación será muy diferente en el este y el sur, donde las temperaturas experimentarán un repunte. Baleares, la Comunidad Valenciana y Murcia estarán entre las zonas más cálidas y los termómetros podrán superar los 35 grados en puntos del prelitoral valenciano, la Vega del Segura y el archipiélago balear. El miércoles, las precipitaciones continuarán concentrándose especialmente en el noroeste y el Cantábrico. Galicia volverá a situarse en el centro de la inestabilidad, con posibilidad de tormentas fuertes y cantidades importantes de agua, principalmente en su mitad occidental. Las lluvias también podrían alcanzar el oeste de Castilla y León y el norte de Extremadura. TE PUEDE INTERESAR En otras zonas del país, sin embargo, el ambiente será bastante más estable, aunque no se descarta algún chubasco débil en puntos del litoral mediterráneo. Las máximas podrán volver a superar los 35 grados en el valle del Ebro, el prelitoral valenciano y las áreas bajas del sureste. La llegada de aire más frío en altura favorecerá además episodios tormentosos en el nordeste. En zonas del Pirineo y Prepirineo de Huesca, el Valle de Arán, el Pirineo de Lleida y sectores interiores de Cataluña podrían producirse acumulaciones importantes, que en algunos casos rondarían los 60 litros por metro cuadrado en doce horas. El jueves llegará el cambio más acusado El giro más importante se espera para el jueves. Una baja situada en las proximidades de las islas británicas enviará nuevos frentes hacia España, provocando una jornada de cielos cubiertos y precipitaciones localmente fuertes y persistentes. Galicia, Asturias, Castilla y León y otras zonas del oeste peninsular serán las más expuestas a estas lluvias. Las precipitaciones podrían avanzar hacia otras regiones e incluso alcanzar sectores del nordeste y Baleares, mientras que el sureste tendría más posibilidades de quedar al margen. También será entonces cuando se note con mayor claridad el descenso térmico. Una masa de aire más fresca dejará temperaturas poco habituales para finales de agosto en amplias zonas del oeste, mientras el este mantendrá valores considerablemente más altos. El valle del Ebro, Mallorca, los prelitorales mediterráneos y las zonas bajas del sureste todavía podrían superar los 30 grados. El descenso térmico se dejará notar especialmente durante la madrugada del jueves en el noroeste y la submeseta norte. León registrará la mínima más baja entre las capitales de provincia, con apenas 8 grados, seguida de Salamanca, con 9 ºC, y Ávila, con 10 ºC. En Lugo los termómetros bajarán hasta los 11 ºC, mientras que Burgos, Palencia, Segovia y Zamora se quedarán en torno a los 12 ºC. La comunidad gallega será previsiblemente una de las grandes protagonistas del episodio. Las sucesivas precipitaciones podrían hacer que los acumulados semanales superen los 100 litros por metro cuadrado en distintas zonas e incluso los 150 l/m² en puntos del oeste de A Coruña y Pontevedra. De cara al viernes, las lluvias comenzarían a perder intensidad en buena parte del territorio, aunque todavía podrían producirse chubascos en el noreste. El resultado será una recta final de agosto marcada por un notable contraste: un oeste fresco, húmedo y con jornadas casi otoñales frente a un Mediterráneo donde el calor del verano todavía se resistirá a desaparecer.
Una nueva dana, tormentas y frío con hasta 8 ºC de mínima: la Aemet avisa de un cambio radical en el tiempo y estas serán las zonas más afectadas
El final de agosto traerá un acusado contraste térmico, con madrugadas especialmente frescas en el interior mientras el ambiente nocturno seguirá siendo plenamente veraniego en el Mediterráneo y Canarias










