La última semana de agosto comienza con un cambio importante de tiempo en España. Una profunda borrasca situada inicialmente al oeste de Portugal se aproximará a la Península y sus frentes asociados recorrerán diferentes regiones, dejando una jornada marcada por las lluvias, las tormentas y las fuertes rachas de viento. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierte, además, de fenómenos que pueden alcanzar una intensidad considerable en determinadas zonas. El episodio será especialmente llamativo por producirse todavía en pleno verano y después de varias jornadas de temperaturas elevadas. Según la predicción de la Aemet, el noroeste, el oeste peninsular y el nordeste estarán entre las áreas donde habrá que prestar mayor atención a la evolución del cielo. En el oeste, los frentes asociados a la borrasca dejarán abundante nubosidad y precipitaciones. Las lluvias podrán ser localmente fuertes y persistentes en el noroeste y en el oeste del Sistema Central, por lo que en estas zonas el paraguas volverá a convertirse en protagonista. La situación será diferente, pero potencialmente más adversa, en el nordeste y Baleares. Allí se esperan chubascos y tormentas fuertes o incluso muy fuertes, que podrán ir acompañados de granizo, ocasionalmente de tamaño considerable. Uno de los elementos que más preocupa de este episodio es el viento asociado tanto a la borrasca como a las propias tormentas. Las rachas podrán superar los 70 kilómetros por hora en Galicia, las mesetas y áreas montañosas de la mitad norte. En buena parte de la Península predominarán los vientos del sur o suroeste, generalmente moderados, aunque con intervalos fuertes. Las tormentas del nordeste también podrán generar rachas muy intensas de manera repentina. La predicción meteorológica contempla incluso la posibilidad de que se forme algún tornado, aunque se trata de un fenómeno puntual cuya aparición dependerá de cómo evolucionen las tormentas. TE PUEDE INTERESAR Mientras tanto, habrá lugares que quedarán más al margen del episodio. El sureste peninsular y algunos puntos del centro tendrán cielos poco nubosos o despejados. En Canarias, por su parte, predominarán las nubes en el norte de las islas, con posibilidad de alguna precipitación débil en las de mayor relieve. También podrán aparecer brumas durante las primeras horas en Galicia, el interior de las regiones cantábricas, el alto Ebro y numerosas zonas interiores del tercio oriental. Hasta 6 grados menos La llegada de la borrasca no solo traerá precipitaciones. Las temperaturas máximas bajarán de manera generalizada, con descensos especialmente acusados en el oeste de la Meseta Norte y del Sistema Central, donde los termómetros podrán perder más de seis grados. El descenso, sin embargo, no llegará por igual a toda España. En los litorales y prelitorales mediterráneos y en los archipiélagos los valores se mantendrán sin grandes cambios o incluso subirán. Todavía podrán superarse los 35 ºC en puntos del valle del Ebro, Mallorca y zonas prelitorales del Levante. La Aemet anticipa además un ambiente más fresco de lo habitual para estas fechas en amplias regiones. En determinadas zonas del norte, sin embargo, persistirá el calor y su combinación con las fuertes rachas de viento podría elevar el peligro de incendios hasta niveles muy altos o extremos. Tras el paso de la borrasca, el martes y el miércoles llegará una situación más estable. El oeste y el centro peninsular mantendrán temperaturas relativamente frescas, mientras que el nordeste y el área mediterránea conservarán un ambiente más cálido. La tregua podría durar poco. Las previsiones apuntan a que otra borrasca podría llegar el jueves, provocando un nuevo descenso térmico y dejando lluvias en amplias zonas del país. De confirmarse este escenario, España afrontaría un final de agosto especialmente cambiante, con jornadas que por momentos tendrán un carácter más propio del otoño que del verano. La última semana de agosto comienza con un cambio importante de tiempo en España. Una profunda borrasca situada inicialmente al oeste de Portugal se aproximará a la Península y sus frentes asociados recorrerán diferentes regiones, dejando una jornada marcada por las lluvias, las tormentas y las fuertes rachas de viento. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierte, además, de fenómenos que pueden alcanzar una intensidad considerable en determinadas zonas.