Noticia Exclusivo suscriptores Brasil concentra buena parte de la oferta global y un menor volumen por clima podría elevar las cotizaciones internacionales.Las floraciones de los cafetales dependen de ciclos secos precisos para definir el volumen final de cada cosecha. Foto: Puerto AntioquiaPERIODISTA24.08.2026 23:10 Actualizado: 24.08.2026 23:10

El posible fortalecimiento del fenómeno de El Niño vuelve a poner el clima en el centro del mercado mundial del café. Roberto Vélez, exgerente de la Federación Nacional de Cafeteros, advierte que una reducción de la producción de Brasil, sumada a menores cosechas en otros países productores, podría ampliar el déficit que ha marcado al sector durante los últimos años y presionar nuevamente los precios internacionales. LEA TAMBIÉN El mundo consume actualmente entre 170 y 175 millones de sacos de café al año. La oferta apenas ha empezado a recuperar el equilibrio después de un déficit acumulado durante cerca de tres años, periodo en el que la diferencia entre producción y consumo llegó a unos 15 millones de sacos.Ese faltante llevó a los tostadores a utilizar buena parte de sus inventarios. Según Vélez, las existencias disponibles en manos de la industria podrían equivaler actualmente a cerca de un mes de funcionamiento, cuando lo habitual para operar con mayor margen es contar con tres o cuatro meses.Las labores de recolección y lavado del grano demandan disponibilidad constante de agua. Foto:Santiago Saldarriaga. Archivo EL TIEMPOBrasil concentra la mayor parte del riesgoEl punto que preocupa hacia adelante es el posible impacto de El Niño sobre Brasil. Vélez calcula que si el fenómeno reduce entre el 10 y el 20 por ciento la capacidad de producción brasileña, el mercado podría perder entre 10 y 15 millones de sacos. Si a esto se suman menores cosechas en otros países productores, el déficit podría acercarse a 20 millones de sacos.Ese escenario ya tiene un efecto sobre el mercado de futuros. Vélez explica que estos contratos anticipan las condiciones que pueden presentarse y que los precios actuales ya incorporan parte del temor por el impacto que pueda tener El Niño en los países productores. Ante un déficit de esa magnitud, su respuesta sobre el precio es directa: “Tienen que subir, tienen que subir obligatoriamente”.A esa eventual disminución habría que sumar los efectos sobre Colombia, Centroamérica, Indonesia y Vietnam. El resultado podría ser un déficit cercano a 20 millones de sacos, dependiendo de la magnitud del fenómeno climático."Si pega un super El Niño y provoca una caída fuerte de la producción de Brasil, el impacto sobre el mercado mundial sería mucho mayor que si la reducción se presenta únicamente en Colombia", explicó Vélez al señalar que el mercado mundial está mucho más expuesto a los movimientos de la producción brasileña. Colombia produce alrededor de 13 millones de sacos, mientras Brasil se acerca a los 70 millones y Vietnam aporta unos 30 millones.Entre Brasil y Vietnam, estos dos países representan cerca de 100 millones de los 170 a 175 millones de sacos que necesita el mundo cada año. Por eso, una reducción significativa en Brasil tendría una incidencia diferente a la de una caída similar en Colombia.El comportamiento de los precios ya recoge parte de esa expectativa. El café se negocia en mercados de futuros, donde los participantes anticipan posibles escenarios de oferta y demanda. “Los precios que están hoy ya han incorporado en parte el hecho de que se viene un fenómeno climático complicado en los países productores”, señaló Vélez.El comportamiento de la tasa de cambio y la cotización en Nueva York determinan el ingreso final. Foto:EL TIEMPO.El verano puede afectar una cosecha y favorecer la siguienteGuillermo Trujillo Estrada, economista y analista cafetero, plantea una lectura distinta sobre el efecto del verano prolongado en Colombia. La cosecha de octubre y noviembre tendría un volumen moderado debido a la poca floración registrada durante el primer semestre del año.El café necesita un periodo seco para florecer, pero después requiere agua para llenar los frutos. Cuando la sequía se prolonga durante esa segunda etapa, algunas flores pueden abortar y los granos pueden quedar pequeños, lo que también puede afectar la calidad.Sin embargo, Trujillo señala que un verano prolongado puede favorecer la cosecha del año siguiente. Existe una relación histórica entre los periodos secos y una mayor floración del café. Como referencia, recordó la de 1992, cuando Colombia alcanzó una producción cercana a 17 millones de sacos.Por eso, la preocupación por el abastecimiento debe considerar el momento del ciclo productivo. "El café que se recolectará durante la temporada de El Niño ya ha avanzado buena parte de su proceso de formación. El efecto más relevante podría presentarse sobre la producción del primer semestre de 2027", apuntó.Los cultivos de café en el occidente del país mantienen sus ciclos productivos. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 20269). / EL TIEMPOSin inventarios y con un dólar que resta ingresosColombia no cuenta con grandes inventarios de café. Trujillo Estrada explicó que el pacto terminó en 1989 y que los inventarios acumulados durante ese periodo se fueron liquidando posteriormente, hasta aproximadamente 2003 y 2004. “Hoy todo el café que se produce se exporta”, afirmó. Vélez coincide en que la ausencia de inventarios no constituye un factor adicional de presión sobre el mercado colombiano, pues evita que grandes volúmenes almacenados entren posteriormente al comercio y afecten las cotizaciones.En el mercado interno colombiano, además, el precio depende de dos variables: la cotización internacional y la tasa de cambio. El dólar bajo reduce el valor recibido por los productores al convertir los ingresos externos a pesos, pero el aumento del precio internacional del café ha compensado parte de ese efecto.“Como el precio interno es la multiplicación de lo uno por lo otro, el precio externo ha estado muy bueno, y eso ha permitido que el precio interno no baje, porque el dólar le da muy duro”, explicó Trujillo.Con los recientes hechos, como el terremoto que afectó varias zonas del occidente colombiano, el sector no está entre los afectados, pues no hubo daños relevantes en los cultivos, aunque sí hubo afectaciones menores en algunas fincas, principalmente en viviendas construidas de manera informal.Trujillo propone que, en las regiones cafeteras afectadas, el Fondo Nacional del Café debería participar en la atención de daños que, aunque pequeños, tienen impacto sobre las familias productoras. Entre ellos mencionó reparaciones en viviendas y mejoras construidas con apoyo de programas anteriores.En medio de este escenario, el mercado de futuros seguirá incorporando las expectativas sobre clima, producción e inventarios. Para el experto, el comportamiento de la bolsa responde a las decisiones de quienes participan en ella: “El mercado finalmente es fruto de actuaciones de seres racionales. Los que reaccionan negativamente son seres emocionales”. LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.