0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEn estos tiempos de IA sin ley o, más bien, de normas que intentan alcanzar a una tecnología que va muy rápida, lo mejor que nos puede suceder es pasar desapercibidos. Suena a oxímoron, en la persistente era de influencers y famoseos desesperados, pero la buena lotería es no estar en el punto de mira de nadie, ya sea humano o sintético. Lo que vamos a desear con todas nuestras fuerzas es que el algoritmo no se enamore de nosotros. Que no se percate de nuestros encantos y buen estilo, del mismo modo que no queremos que detecte la infinita estupidez humana que reside en la cera de nuestras orejas. LVPero no porque queramos quedar al margen de las maniobras publicitarias con las que nos vende lo que deseamos aun sin saberlo. Lo que está en juego ya no es ser consumidor, espectador y votante electoral, sino que la IA nos convierta en actores de sus falsedades. Y que, al contrario que Trump, no le podamos encontrar el gusto.Para alguien que miente, nada hay más bendito que la difusión de auténticas mentiras sobre su persona. Todo queda en un gran embrollo. A la clase dirigente, la existencia de pruebas falsas o manipuladas por la inteligencia artificial le permite desacreditar evidencias reales simplemente alegando que fueron fabricadas. Es el famoso dividendo de mentiroso, un términos de la psicología que ahora ya pertenece al ámbito del derecho y la tecnología.Las mentiras y verdades de los políticos nos parecerán un chiste cuando las IA mientan sobre el común de los mortalesPero las mentiras y verdades de los políticos nos parecerán un chiste cuando las IA mientan sobre el común de los mortales. Solo con crear un perfil falso puede causar pérdida de empleo, bloqueo financiero... El daño puede ser grave y afectar a la vida y la reputación de cualquiera.Que puede inventar delitos o conductas inmorales que la persona no cometió lo describió hace años el thriller de la BBC The capture, que este verano ha estrenado su tercera temporada. Los errores o mentiras de las máquinas ya no son solo historias de ciencia ficción, sino riesgos reales que generan consecuencias sociales y legales. ¿Se imaginan qué pasará cuando alucinen sobre las finanzas masivas?Este verano, las mayores compañías de IA han anunciado que ya es una realidad eso que temían los creadores de estas herramientas: sus modelos hacen cosas por iniciativa propia, incluso eso que se les ha prohibido. Las IA se han organizado en “enjambres”, han compartido datos, delatado a otras IA y borrado sus huellas. Son dueñas de las verdades y las mentiras. La acaudalada tecnológica Hugging Face ha sido pirateada por una superpoderosa IA que en menos de dos días hizo 17.000 acciones para infiltrarse y robarle secretos.¿Qué? ¿La veremos en los tribunales?Es redactora de La Vanguardia desde 1989, responsable en los últimos años de las áreas de ópera, danza y música clásica para la sección de Cultura. Anteriormente se especializó en temas de igualdad entre sexos y solidaridad. Ha publicado series sobre la prostitución y la evolución de las costumbres sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, en la comarca del Baix Ebre, es licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York
El dividendo de la mentirosa IA, por Maricel Chavarría
En estos tiempos de IA sin ley o, más bien, de normas que intentan alcanzar a una tecnología que va muy rápida, lo mejor que nos puede suceder es pasar desapercibidos. Suena a oxímoron, en la persistente era de influencers y famoseos desesperados, pero la buena lotería es no...









