El equipo andaluz fue más ambicioso, pero pecó de falta de acierto ante un Deportivo que sobrevivió gracias a un nuevo gol de Aubameyang

Tiene el Málaga tanta chispa como talento. Y tanta seguridad en lo que hace como confianza desde la grada. Pero le costó un mundo entrar a su primer partido en casa en su vuelta a Primera. Lo aprovechó un Deportivo de la Coruña en depresión por el conflicto con su grada, que se adelantó en un picotazo de Aubameyang, en estado de gracia en este arranque de temporada. Empató después Chupe en un penalti forzado por Rafita en una primera mitad que acabó equilibrada en resultado, juego y fuerzas. En la segunda todo cambió. Los locales se hicieron con el dominio y con las ocasiones, pero entre el acierto de Leo Román y el travesaño, que repelió un cabezazo del goleador malaguista, todo quedó en tablas. La fiesta de bienvenida a la nueva categoría se quedó a medias en La Rosaleda. Y el reparto de puntos en el duelo de recién ascendidos supo mejor a los visitantes.

Se enfrentaban en La Rosaleda dos equipos que, de momento, luchan por evitar el descenso. Y con una trayectoria con muchas similitudes en los últimos tiempos. Tras épocas gloriosas, ambos cayeron a Segunda División hace ocho años, ambos bajaron al barro de Primera RFEF y ambos consiguieron el ascenso a Primera en la temporada pasada. La mayor diferencia entre ambas entidades se ha visto este verano en los despachos. Los andaluces han invertido apenas 300.000 euros en cinco fichajes —el último en llegar, gratis, ha sido Pablo Martínez desde el Levante— y los gallegos han desembolsado 26 millones de euros. Casi cien veces más. Y no descartan aumentar la cifra en lo que queda de mercado. La diferencia no se notó en el campo.