Los malaguistas dominaron sin efectividad la ida de la final de los ‘play off’ ante los de Rubi, que cedieron el balón a cambio de minimizar riesgos en defensa conscientes, además, de que el empate les vale

Se esperaba todo, quedó en nada. Con dos de los ataques más productivos de la temporada sobre el césped, los goles se fueron de vacaciones en la Costa del Sol. El primer acto de la final por el ascenso a Primera División deja todo por decidir después de que Málaga y Almería empatasen a cero este domingo en La Rosaleda. Lo hicieron en un partido de pocas ocasiones donde nadie asumió riesgos. El derbi del Mar de Alborán fue dominado sin premio por los locales frente a un equipo indálico que prefirió dejar pasar el tiempo y esperar, sin prisas, su oportunidad. La buena la tendrá en casa, ante su afición, este próximo sábado a las 21.00 horas (Movistar +). Y lo hará con la ventaja de que un empate al final de la prórroga le vale para resolver la eliminatoria.

Arrancó el partido con tres cambios en el once inicial del Málaga, consciente Juan Francisco Funes de que andaban justos los suyos par afrontar el tercer partido en apenas una semana. Entró Aarón Ochoa por Joaquín, Rafa por Izan Merino y Adrián Niño por Chupete. El baile de nombres no cambiaba la apuesta por La Academia: seis canteranos, de nuevo, en el once inicial malagueño. En el Almería solo Baptistao dejó su lugar a Arnau. Las gradas volvieron a lucirse: agotadas las entradas desde el viernes, 30.083 aficionados se citaron en el estadio, récord de este año en Segunda División superando al partido del pasado miércoles en el mismo escenario.