ExplicativoFósiles de tiburones fueron hallados en el desierto de Egipto. Foto: iStockPERIODISTA24.08.2026 16:50 Actualizado: 24.08.2026 16:56

Lo que hoy es una extensa zona árida del desierto occidental de Egipto alguna vez estuvo cubierto por aguas cálidas y rebosantes de vida. Así lo reveló un grupo de investigadores tras analizar restos fósiles encontrados en la meseta de Abu-Tartur. El hallazgo está compuesto por 14 dientes pertenecientes a cinco especies de tiburones que desaparecieron hace millones de años. Sus características permitieron reconstruir parte de la vida que existió en este territorio durante el Cretácico Superior, cuando el planeta tenía condiciones mucho más cálidas y húmedas que las actuales. LEA TAMBIÉN La investigación, publicada en la revista ‘Cretaceous Research’, eleva a por lo menos siete las especies de tiburones identificadas en esta zona. Algunas nunca habían sido registradas allí y dos de ellas tampoco contaban con registros previos en Egipto.Uno de los descubrimientos llamó especialmente la atención de los científicos. Se trata de Scapanorhynchus cf. raphiodon, un tiburón cuyos dientes son largos y delgados, con una característica forma de aguja. El ejemplar podría representar el primer registro de esta especie en África y, además, ser el más joven conocido dentro del registro fósil.Los restos pertenecen a especies de tiburones extintas. Foto:iStockUn desierto que alguna vez estuvo bajo el marLa meseta de Abu-Tartur se encuentra en el desierto occidental de Egipto, aproximadamente a 400 millas al suroeste de El Cairo, entre los oasis de Kharga y Dakhla. Actualmente es conocida por sus importantes reservas de fosfato, utilizadas por las industrias minera y de fertilizantes del país. Pero durante el Cretácico Superior el paisaje era completamente distinto. Partes de lo que hoy es Egipto estaban cubiertas por las aguas cálidas del mar de Tetis, un antiguo océano que albergaba una amplia variedad de organismos. LEA TAMBIÉN Los dientes hallados presentan formas muy diferentes entre sí. Algunos eran estrechos y puntiagudos, mientras que otros eran más anchos y tenían bordes aserrados. También apareció un ejemplar curvo. Para los investigadores, estas diferencias son una señal de que los animales tenían dietas y estrategias de caza distintas.