Científicos hallaron en la meseta de Abu-Tartur restos fósiles de al menos siete especies distintas de tiburones prehistóricos (Yassin et al., Cretac. Res. , 2026)Durante siglos, el desierto egipcio ha ocultado bajo sus dunas la huella de un océano que ya no existe. En la meseta de Abu-Tartur, un grupo de científicos halló los restos fósiles de al menos siete especies diferentes de tiburones que habitaron el norte de África hace millones de años. El hallazgo, publicado en la revista Cretaceous Research, arroja luz sobre la biodiversidad que caracterizó a la región durante el Cretácico, cuando el paisaje era completamente distinto al actual.La Formación Duwi, en el oeste de Egipto, es conocida por sus depósitos de fosforita. Este tipo de sedimento suele aparecer en zonas donde la vida marina es especialmente abundante, ya que el fósforo se acumula en ambientes con intensa actividad biológica. El reciente descubrimiento en Abu-Tartur incluye dientes de tiburón que permiten identificar especies que compartieron un antiguo mar que cubría el norte de África.PUBLICIDADLa investigación liderada por Tarek Yassin, paleontólogo de la Universidad de El Cairo, permitió identificar cinco especies nuevas para el sitio: Cretalamna cf. maroccana, Scapanorhynchus cf. raphiodon, Serratolamna cf. serrata, Squalicorax bassanii y Squalicorax pristodontus. Dos de ellas, Serratolamna cf. serrata y Squalicorax bassanii, nunca se habían registrado en el territorio egipcio.La Formación Duwi, ubicada en el oeste de Egipto, es famosa por sus depósitos de fosforita ligados a la abundancia de vida marina (Imagen Ilustrativa Infobae)“Este conjunto destaca un ecosistema marino rico en nutrientes y de alta productividad”, señala el estudio. Los fósiles respaldan la idea de que la región fue durante el Cretácico un entorno marino con redes alimentarias complejas y abundante vida.Durante el Cretácico, hace entre 145 y 66 millones de años, el clima global era más cálido y los polos carecían de grandes masas de hielo. Los mares se extendían sobre territorios hoy áridos, como el norte egipcio. La presencia de fósiles de tiburón, junto con la fosforita, indica que el área estaba sumergida y era escenario de una intensa actividad biológica.PUBLICIDADEl trabajo de Yassin y su equipo, confirma que la abundancia de fósforo está relacionada con la alta productividad marina. Es decir, la presencia de este elemento en las rocas fósiles sugiere que el antiguo mar era un “caldo de cultivo” para organismos microscópicos y peces, que alimentaban a depredadores como los tiburones.El fósforo presente en los sedimentos refleja ambientes con intensa actividad biológica y alta productividad (Yassin et al., Cretac. Res. , 2026)Uno de los datos más relevantes del hallazgo es la variedad morfológica de los dientes fósiles. Algunos son largos y delgados, similares a una aguja; otros, anchos y aserrados, perfectos para cortar. Uno de los dientes es marcadamente curvado y algunos presentan pequeñas proyecciones laterales conocidas como cusplets. Este abanico de formas sugiere que los tiburones ocupaban distintos nichos ecológicos, lo que disminuía la competencia directa por el alimento.PUBLICIDADEl ejemplar de Scapanorhynchus cf. raphiodon destaca por su rareza: podría ser la primera vez que se identifica en África y el registro más joven conocido de esta especie. “La presencia de Squalicorax podría sugerir influencia de ambientes costeros, mientras que Scapanorhynchus indica aguas más profundas”, según el equipo científico.Los investigadores proponen que el motor de esta diversidad era el fenómeno de afloramiento, proceso en el que aguas profundas, ricas en nutrientes, ascienden a la superficie y favorecen la proliferación del plancton. “Las aguas ricas en nutrientes propiciaron una intensa productividad primaria”, precisa el estudio. Así, toda la cadena alimentaria, desde pequeños peces hasta grandes depredadores, se beneficiaba de este dinamismo ecológico. Es decir, la abundancia de vida dependía de la llegada constante de nutrientes a las zonas iluminadas por el sol.PUBLICIDADLos fósiles encontrados incluyen dientes de tiburón que permiten identificar especies que compartieron un antiguo mar africano (Imagen Ilustrativa Infobae)Aunque en el mismo lecho fósil se hallaron dientes de siete especies, esto no significa que todas coexistieran exactamente al mismo tiempo. La capa de fosforita representa un periodo geológico condensado, ya que la acumulación de sedimentos fue baja. Por eso, los dientes son el resultado de una acumulación “promedio” a lo largo de miles de años y de diferentes microambientes.La desaparición del mar de Tethys, que cubría el norte de África, dejó tras de sí un desierto donde solo quedan fragmentos de fósiles como testimonio de lo que fue. La investigación subraya que estos hallazgos no solo reconstruyen el pasado egipcio, sino que se suman a descubrimientos similares en Marruecos y Siria, donde también se han hallado fósiles de tiburones en antiguos depósitos marinos.PUBLICIDAD