Javier Milei puso este lunes la discusión sobre la morosidad en el centro de la reunión de gabinete y buscó fijar una posición frente a uno de los indicadores que comenzaron a alimentar las dudas sobre la situación económica. Ante sus ministros, el Presidente sostuvo que los números no muestran una situación de crisis, aseguró que el incremento de los atrasos comenzó a revertirse y ratificó que no modificará el rumbo económico para intentar estimular la actividad. “Al populismo no se le gana con más populismo”, planteó.

El tema ocupó una parte importante del encuentro que Milei encabezó desde pasadas las 10 en la Casa Rosada, el primero con todo su gabinete desde el 9 de julio. Según reconstruyeron fuentes oficiales, los funcionarios realizaron un análisis de las principales variables económicas y se detuvieron especialmente en la evolución de la mora, después de que el endeudamiento de las familias y las dificultades para afrontar créditos comenzaran a ganar espacio en la discusión pública.

La conclusión que transmitió el Gobierno fue que los indicadores actuales no permiten hablar de una crisis. En el gabinete sostuvieron además que el incremento de la morosidad registrado durante los últimos meses comenzó a revertirse y que los datos más recientes muestran una tendencia descendente. La lectura oficial apunta así a presentar el fenómeno como un “deterioro transitorio” antes que como el síntoma de un problema más profundo en la capacidad de pago de hogares y empresas.