El diario británico The Guardian publicó días atrás un extenso perfil de la parlamentaria del Mercosur y ex diputada nacional Victoria Donda, firmado por la periodista Meaghan Beatley bajo el título “The long shadow of Argentina's dictatorship: she wasn't who she thought she was – neither was her father” (“La larga sombra de la dictadura argentina: ella no era quien creía ser, y tampoco lo era su padre”). Para un público que en su mayoría desconoce los detalles del terrorismo de Estado argentino, el medio eligió la historia de identidad recuperada de Donda como puerta de entrada a un capítulo que en Argentina integra la memoria colectiva, pero que fuera de sus fronteras suele reducirse a cifras.

La nota describe cómo la ESMA —uno de los centros clandestinos más grandes del país, por el que pasaron unas 5.000 personas— funcionó también como maternidad clandestina: allí, en 1977, María Hilda “Cori” Pérez dio a luz a la beba que luego sería Victoria Donda mientras permanecía secuestrada. Beatley detalla, con testimonios de sobrevivientes, el mecanismo de los “vuelos de la muerte”, mediante el cual se sedaba a los detenidos y se los arrojaba, todavía con vida, al Río de la Plata o al Atlántico, el destino final de Cori según el artículo.