La escritora francesa Violaine Bérot (59) eligió una vida que podría servir como argumento de una novela. Investigadora en IA, abandonó la ciudad y se instaló en los Pirineos, lejos de las comodidades modernas. Pero detrás de esa decisión no hay una pose de rebeldía, sino una búsqueda de felicidad y la necesidad de acercarse a la naturaleza.

En su libro “Como bestias” (Las Afueras Editora), explora lo que el entorno social suele mirar con desconfianza. Con una prosa de gran intensidad, vuelve incómodas algunas certezas y obliga al lector a mirar de frente aquello que prefiere mantener a distancia o no conocer.

En Buenos Aires puede verse la versión teatral de este texto (en la sala Hasta Trilce), dirigida por Marcelo Moncarz quien también es responsable, junto con la narradora Claudia Piñeiro, de la adaptación escénica. Para él, la obra es “un apasionante y desgarrador muestrario de las miserias y bondades del ser humano”. Y también, “una foto perfecta de lo que somos, como seres individuales y como parte de una sociedad feroz”.

En la trama, un joven de fuerza física extraordinaria y con una misteriosa capacidad para curar animales, queda bajo sospecha cuando se lo ve acompañado por una niña. A través de testimonios e interrogatorios policiales, el pueblo reconstruye los hechos y revela sus propios prejuicios. El relato avanza así entre la violencia, la marginalidad y una relación casi mágica entre humanos y otras especies, hasta el punto de cuestionar quiénes son realmente las bestias del título.