Bilbao, (EFE).- El olor a pisto casero que emana de las cacerolas del concurso gastronómico, los himnos clásicos de la Banda Municipal y el resonar de los pasos de los gigantes junto a los txistularis son algunos de los protagonistas de la escena festiva bilbaína en su tercera jornada de Aste Nagusia.
Este lunes, cientos de personas se han reunido en El Arenal, que ha despertado a las 10:00 horas con la diana de txistularis y el txupin para dar paso media hora más tarde al certamen gastronómico, dedicado al pisto.
Entre los pucheros, Demetrio Fernández, de 63 años, ha cocinado una receta familiar que lleva presentando «muchísimos años» junto a su mujer y sus hijos.
Fernández ha definido el concurso como «lo más importante de las fiestas de Bilbao» porque significa compartir «entre cuadrilla y familia».
No compite para ganar, ha asegurado, sino porque le gusta cocinar, aunque tiene claro con qué se quedaría si le premiaran: la txapela, uno de los galardones de la jornada junto a un menú para dos y botellas de sidra que se entregarán a las 15:00 horas.








