Puntual a su cita, como cada año, Marijaia se ha asomado al balcón del Teatro Arriaga y al ritmo de sus incansables brazos en alto miles de almas se han entregado a la fiesta. Imposible no sucumbir ante el llamamiento de la diosa de la Aste Nagusia que resurge de sus cenizas para dirigir un coro multitudinario de almas fiesteras dispuestas a cantar y a bailar sin descanso al ritmo que ella marque durante nueve intensos días. Nada ha enturbiado su vuelta a escena un año después. Ni la lluvia, ni el excesivo calor. Todo perfecto para el arranque de una Aste Nagusia de la que se espera alegría, que se viva desde el respeto y la igualdad, y que será más en euskera que nunca. “Bilbao sólo puede ser en euskera”, ha dicho Onintza Enbeita, bertsolari y periodista, que ha sido la encargada este año de realizar el pregón antes de que Ainhoa Urrejola, de la comparsa Kaixo, lanzara el txupin y Marijaia invocara la fiesta desde el balcón.

En una intervención íntegramente en euskera, Onintza Enbeita, ha hecho alarde de su condición de bertsolari - fue la primera mujer en ganar, en 2018, el Campeonato de Bizkaia de Bertsolaris- y ha deleitado a todos los asistentes con hasta tres bertsos insertados en un pregón que ha arrancado acordándose de su aitite Valentín, también bertsolari. En su intervención ha reivindicado una Aste Nagusia libre de agresiones, y ha reclamado “un Bilbao transfeminista”, porque cada vez se viven “las fiestas más libres”, pero ha advertido de que “todavía hay quien no admite que las calles son de todas”. “Al volver a casa, tu miedo es nuestra responsabilidad”, ha señalado. Ha considerado que en la Aste Nagusia de Bilbao, “hay sitio para todos, menos para los que no saben estar”. “Si no sabes estar, mejor no vengas”. “Fuera de nuestras vidas los agresores. También los fascistas; no pasarán”, ha añadido.