Parece que cada pocos meses surge un nuevo debate sobre los beneficios del ayuno intermitente.

Esta dieta popular y versátil, que consiste en dejar de comer en determinados días de la semana o en restringir la ingesta de alimentos a franjas horarias específicas, se ha ganado la fama de favorecer la pérdida de peso en mayor medida que las dietas basadas en la simple restricción calórica.

Sin embargo, también se le atribuyen beneficios que van mucho más allá de la pérdida de peso, como la reducción del riesgo de cáncer y del deterioro cognitivo.

No es de extrañar que este régimen haya alcanzado una gran popularidad.

No obstante, pruebas recientes han puesto en duda la solidez de estas afirmaciones.