Llega el fin de semana o ese ansiado asueto y, en teoría, podría abrirse la puerta a la convivencia familiar. Sin embargo, luego de una semana intensa de trabajo y estudio, tanto padres como hijos pueden caer fácilmente en la tentación de sumergirse en las pantallas y dejar que la inercia del tiempo se lleve consigo la posibilidad de abrirse a experiencias divertidas en el mundo real.
¿Cómo ponerle fin a esa situación? Tres expertos proponen el juego como el antídoto perfecto. Todos aseguran que cada miembro de la familia que se involucre tendrá beneficios que van desde enriquecer las relaciones entre padres, hijos y abuelos hasta los que atañen a la salud física.
Vencer los obstáculos
No divertirse en familia tiene algunas razones: unas reales y otras imaginarias, como destacan los expertos. Sobre las primeras, Reyna Margarita Chinchilla de Hernández, psicóloga, máster en Educación con especialidad en Docencia Superior y en Intervenciones Psicoterapéuticas, destaca: “En la actualidad las exigencias de los costos de la vida obliga a los padres a laborar más de una jornada, manejo de estrés excesivo que repercute en los cambios de humor y agotamiento…”.
Sin embargo, la experta añade: “La realidad es que jugar suele ser la mejor medicina para el estrés, permite que se experimente mejor humor y bienestar”.








