El pepino de mar es un equinodermo fascinante perteneciente a la clase Holothuroidea, un grupo diverso con más de 1.700 especies que habitan en todos los mares y océanos del mundo, desde aguas someras hasta las mayores profundidades abisales. Su nombre común se debe a su evidente parecido con la hortaliza, aunque en realidad se trata de un animal bentónico y no de una planta marina. Carece de una estructura ósea única y rígida que soporte su cuerpo, lo que hace que su registro fósil sea escaso, remontándose al período silúrico tardío de hace unos 400 millones de años.
Su pared corporal es flexible debido a la presencia de músculos circulares y longitudinales, y su esqueleto está compuesto por partículas aisladas de calcita llamadas osículos que endurecen su gruesa piel y sirven como carácter diagnóstico para diferenciar las especies. La anatomía de este animal de cuerpo alargado es simple pero altamente especializada, con longitudes que varían entre los 2,5 centímetros y los 3 metros. En su mayoría poseen forma de cilindro que descansa sobre el lecho marino, con una apertura bucal en un extremo y el ano en el extremo opuesto. Carecen de un cerebro verdadero, por lo que un anillo de tejido neuronal envía nervios a los tentáculos y la faringe, mientras que cinco nervios principales recorren la longitud del cuerpo.






