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Un estudio en Science Advances encontró que fragmentos de tejido del pepino de mar escarlata (Psolus fabricii) pueden permanecer vivos más de tres años fuera del cuerpo, cicatrizar, reorganizarse, absorber nutrientes del agua y seguir respondiendo al tacto, algo sin precedentes para tejido animal complejo.
Lo sorprendente no es que unas células sobrevivan en un laboratorio; es que tejido animal complejo —epidermis, tejido conectivo, nervios y músculo— siguió vivo, cicatrizó y creció durante años en agua de mar natural, sin medios de cultivo ni suplementos especiales.
Los investigadores mantuvieron tejidos en agua de mar natural, observando actividad biológica y absorción de nutrientes, un hallazgo sin precedentes para tejidos animales complejos.
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