Actualizado Jueves,
mayo
09:35En un nuevo estudio, investigadores del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oce�nicas (Estados Unidos) y de la Universidad Memorial de Terranova (Canad�) han documentado la viabilidad continua de tejido amputado de un pepino de mar durante m�s de tres a�os en agua de mar natural. Este es el primer informe conocido sobre la supervivencia a largo plazo (y el crecimiento continuo) de tejido desechado fuera de un entorno esterilizado y altamente controlado.Este hallazgo, publicado en la revista 'Science Advances', cuestiona las ideas preconcebidas sobre la inmortalidad tisular y abre interesantes posibilidades en el campo biom�dico. Adem�s, podr�a utilizarse como modelo experimental para la investigaci�n biol�gica, haci�ndolo m�s accesible y evitando las dificultades �ticas y log�sticas que presentan muchas l�neas celulares existentes.Desde el cad�ver revivido del monstruo de Frankenstein hasta la mano incorp�rea de 'La Cosa' en La Familia Addams, el tejido reanimado es una de las im�genes m�s recurrentes de la ciencia ficci�n. Resulta que esta imagen tiene cierta base en la naturaleza, seg�n el reciente descubrimiento de una misteriosa criatura que vive en el fondo marino y a la que los cient�ficos denominan 'zombie de la vida real'.En el estudio, participa Rachel Sipler, investigadora principal del Laboratorio Bigelow de Ciencias Oce�nicas: "A�n no hemos logrado cultivar un pepino de mar nuevo y completo, pero estamos observando un crecimiento y una diversificaci�n celular asombrosos, literalmente a�os despu�s de que se extrajera este tejido", comenta Sipler. "Es como un lagarto que pierde la cola. Sabemos que algunos lagartos pueden regenerar la cola; la cuesti�n es si la cola puede regenerar un nuevo lagarto".Desde mediados del siglo XX, los cient�ficos han logrado avances significativos con l�neas celulares "inmortales", como las famosas c�lulas HeLa, que pueden cultivarse en laboratorio y proliferar indefinidamente para la investigaci�n a largo plazo. Sin embargo, en estudios anteriores, los cultivos de tejidos solo se hab�an mantenido en condiciones "ax�nicas", estrictamente controladas, con un mantenimiento riguroso y sin bacterias ni otros organismos. Aun as�, no hab�an mostrado signos de curaci�n ni crecimiento, ni conservaban la capacidad de moverse de forma independiente.Muchos equinodermos, el filo al que pertenecen los pepinos de mar, son conocidos por su impresionante capacidad de regeneraci�n y su m�nimo envejecimiento celular. Sin embargo, siempre se hab�a asumido que el tejido perdido acabar�a descomponi�ndose o muriendo. No obstante, en lo que Sipler denomina fruto de una 'observaci�n minuciosa', los investigadores notaron que parte del tejido desechado del pie ambulacral de un pepino de mar no se hab�a descompuesto tras varias semanas. De hecho, parec�a estar creciendo.Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos en agua de mar corriente con tejido extra�do de los pies, el cuerpo principal y los tent�culos de tres ejemplares de Psolus fabricii, una especie de pepino de mar de aguas fr�as.Encontraron evidencia de c�lulas diversificadas, actividad inmunitaria y reorganizaci�n tisular en el tejido explantado. Y, en ausencia de boca, las c�lulas parec�an obtener nutrientes absorbiendo amino�cidos disueltos en el agua de mar. Incluso despu�s de tres a�os, cuando los investigadores detuvieron los experimentos para publicar los resultados, el tejido segu�a activo. Esta capacidad de sobrevivir en un entorno complejo y estresante, afirma Sipler, hace que esta l�nea celular sea �nica en comparaci�n con otros cultivos de tejidos."El agua de mar natural es, sin duda, el entorno con mayor diversidad microbiana y, a la vez, el menos limpio que podr�amos utilizar experimentalmente", insiste la autora. "Sin embargo, ese rico ecosistema, repleto de bacterias y materia org�nica, en realidad las alimentaba y permit�a que el tejido sanara y creciera".Seg�n los autores, las implicaciones para las ciencias biom�dicas y la ingenier�a son profundas, con posibles aplicaciones en todo, desde la regeneraci�n de tejidos hasta la curaci�n antimicrobiana.Tambi�n abre nuevas oportunidades para la investigaci�n y la educaci�n biol�gica en general. El tejido que han conservado no solo demuestra una capacidad sin precedentes para mantener su integridad estructural y complejidad en cultivo, sino que adem�s se puede cultivar con mayor facilidad en el laboratorio y, al ser un invertebrado, no est� sujeto a tantas restricciones de investigaci�n, lo que lo hace �til en contextos donde existen obst�culos legales o una infraestructura de bioseguridad limitada para el uso de l�neas celulares humanas o de otros vertebrados.Como ocean�grafa, Sipler coincide en que este emocionante descubrimiento pone de manifiesto el incre�ble potencial a�n sin explotar de la vida marina. "Los mayores avances cient�ficos se producen al encontrar un an�logo natural de lo que se est� estudiando. Aqu� tenemos esta especie con una capacidad revolucionaria, y no ten�amos ni idea. Esto nos recuerda cu�nto queda por descubrir en el medio marino y lo importante que es proteger estos recursos que podr�an contener conocimientos realmente valiosos", finaliza.











