Actualizado Lunes,
agosto
09:10"Durante los �ltimos 15 a�os, los preadolescentes han sido completamente absorbidos por el mundo digital. Y eso ocurre en una etapa de la vida en la que el contacto con la realidad es fundamental para construir la propia identidad". As� describe Alberto Pellai, psicoterapeuta especializado en desarrollo infantil y adolescente y profesor de la Universidad Estatal de Mil�n, uno de los principales cambios que ha observado en su consulta durante los �ltimos a�os.Pellai lleva tiempo alertando sobre el uso descontrolado de los dispositivos tecnol�gicos entre los m�s j�venes y, durante sus sesiones, escucha tanto a adolescentes como a sus padres. Seg�n explica, la primera raz�n por la que las familias suelen pedir ayuda es el fracaso escolar. "El uso excesivo de la tecnolog�a tiene un impacto negativo sobre las capacidades cognitivas de los j�venes. Un estudio reciente de la Universidad de Mil�n-Bicocca ha demostrado una relaci�n de causa y efecto entre el acceso temprano a las redes sociales y una reducci�n del rendimiento acad�mico".Sin embargo, el problema puede ir mucho m�s all� de las notas. "En los casos m�s graves, la se�al de alarma es diferente: el desplazamiento del mundo real al virtual, la p�rdida de cualquier inter�s, motivaci�n o deseo. Una aut�ntica adicci�n", se�ala.El psicoterapeuta considera que la naturaleza de los conflictos familiares tambi�n ha cambiado radicalmente. Hasta hace aproximadamente una d�cada, los padres de los preadolescentes, de entre 10 y 14 a�os, ten�an que enfrentarse principalmente a las peticiones de sus hijos para salir con amigos, utilizar la moto o regresar m�s tarde a casa. "Hoy, en cambio, el conflicto familiar gira en torno al tiempo y la manera de utilizar el mundo digital".En algunos casos, poner l�mites al uso de las pantallas puede desencadenar situaciones especialmente complicadas. Pellai asegura que existen j�venes que, despu�s de pasar horas con el m�vil o jugando a videojuegos, reaccionan de manera extremadamente violenta cuando sus padres desconectan el dispositivo o les retiran el tel�fono. "Hay hijos que llegan a golpear a sus padres o a amenazar con hacerse da�o, hasta el punto de que es necesario llamar a una ambulancia. Son situaciones que antes nunca hab�amos visto".Estas conductas, seg�n explica, pueden guardar similitudes con un s�ndrome de abstinencia. "Los circuitos neurobiol�gicos que se activan y estimulan cuando permanecemos conectados son los mismos que intervienen en otras formas de adicci�n, incluida la relacionada con sustancias. Se denominan circuitos dopamin�rgicos, y su interrupci�n repentina puede desencadenar este tipo de reacciones violentas".Ante este escenario, Pellai considera que los padres no pueden limitarse a retirar el tel�fono o la consola. Su papel debe ir mucho m�s all�. "Tambi�n tienen que actuar como puente entre el mundo digital y la realidad", explica. La soluci�n pasa por ofrecer alternativas capaces de despertar el inter�s de los j�venes, desde un juego de mesa hasta una excursi�n o un paseo en bicicleta por la naturaleza."Pero no se les puede dejar en un espacio vac�o. Todav�a no est�n preparados para gestionarlo, porque est�n demasiado acostumbrados a una estimulaci�n constante", a�ade.La recuperaci�n, sin embargo, es posible. El proceso puede exigir que los adolescentes afronten inicialmente la frustraci�n y las dificultades asociadas a reducir su exposici�n a las pantallas, pero el acompa�amiento familiar resulta fundamental. "Al principio, los j�venes tendr�n que soportar el esfuerzo y la frustraci�n propios de la abstinencia. En esa etapa delicada es necesario que los padres permanezcan a su lado".Para Pellai, recuperar el contacto con el mundo real es especialmente importante durante la adolescencia. "Las experiencias concretas de la amistad, la enemistad y el primer amor son las que nos hacen crecer. Son a�os de entrenamiento para la vida que tendr�n por delante".La preocupaci�n no se limita al comportamiento. Tambi�n existen interrogantes sobre las consecuencias que una exposici�n excesiva a los dispositivos puede tener sobre el desarrollo cerebral. Pellai advierte de que los efectos a largo plazo todav�a tardar�n a�os en conocerse, pero sostiene que la falta de determinados est�mulos puede afectar al desarrollo de algunas capacidades."Las �reas que no reciben suficiente estimulaci�n van perdiendo progresivamente sus funciones. Si un ni�o en edad preescolar nunca toca un libro y pasa una media de dos horas jugando a videojuegos, tendr� muchas m�s dificultades para aprender a leer y escribir debido a da�os microestructurales en la sustancia blanca".Aun as�, el especialista introduce un elemento de esperanza: "Afortunadamente, estamos hablando de a�os en los que el cerebro presenta una gran plasticidad. Por eso, nunca es demasiado tarde para cambiar de rumbo y mejorar".En este contexto, Pellai tambi�n concede importancia a la regulaci�n. A finales de 2024 se elaboraron en Mil�n los Pactos Educativos Digitales, en los que participaron j�venes, familias, profesores y expertos para establecer una serie de recomendaciones sobre el uso de la tecnolog�a."En ellos se recuerda la normativa del RGPD, que impide el uso aut�nomo de las redes sociales antes de los 14 a�os, as� como la obligaci�n establecida por Agcom de aplicar filtros para los menores de 18 a�os", concluye.











