AnálisisLos jóvenes viven una 'realidad híbrida' física y virtual, por lo que la alfabetización digital debe integrarse a su educación, dice esta analista.El internet y las redes sociales han dado pie a nuevas formas de aprendizaje y socialización entre esta población. Foto: iStock15.06.2026 22:01 Actualizado: 15.06.2026 22:01

A lo largo de la historia de la humanidad, cada generación ha hecho uso de las tecnologías que la sociedad le ha puesto a su alcance. En nuestra sociedad interconectada, las tecnologías digitales se integran de una forma natural con cualquier acción que realice la población adolescente. Los debates públicos, a menudo, enfatizan en los riesgos del mundo digital, pero de otro lado, también existen evidencias científicas que respaldan los beneficios que pueden tener para los adolescentes el uso responsable de internet y redes sociales. LEA TAMBIÉN Los adolescentes de las generaciones previas dependían casi únicamente del sistema escolar formal para aprender. En la actualidad esto ha cambiado. En esta etapa caracterizada por la exploración identitaria, la búsqueda de autonomía y la construcción de relaciones sociales significativas, el ecosistema digital también ofrece nuevas oportunidades para la expresión personal, la conexión social y el aprendizaje.Nuevas formas de aprenderAlgunas redes sociales y aplicaciones virtuales, como YouTube o Duolingo, son ejemplos claros de espacios digitales que permiten el aprendizaje informal, donde los adolescentes adquieren conocimientos específicos según sus propios intereses.Una investigación reciente, publicada en el libro Handbook of Children and Screens, concluyó que los adolescentes prefieren obtener la información que necesitan a través de internet, ya que les resulta más accesible, rápida, privada y libre de juicios. En la medida en que reflexionemos sobre este sentimiento, podemos apreciar la fuerza que tiene el entorno digital para aprender en la adolescencia. En el mismo análisis se menciona un argumento que dio uno de los adolescentes de la muestra estudiada: “No tengo adicción a la tecnología, tengo adicción a mis amigos”.Así pues, las nuevas generaciones pueden explorar desde el ciberespacio, de forma autónoma y a su ritmo, la información que necesitan en cada momento de su vida. Hay un consenso general acerca de que comunicarse es el principal uso que hacen los adolescentes de internet. Así lo afirma la autora Roxana Morduchowicz, quien le ha dedicado décadas al estudio de la influencia que tiene el internet en las nuevas generaciones.Las investigaciones de esta autora muestran que la realidad de la población adolescente se mueve entre dos esferas: la virtual, desde los enlaces en los que participan en el ciberespacio, y la real, en sus relaciones cara a cara. Los adolescentes entran y salen de ambos universos permanentemente. Morduchowicz también afirma que no es posible entender la adolescencia sin la importante presencia de los amigos, pero tampoco es posible comprender actualmente el concepto de amistad sin tener en cuenta a las tecnologías digitales. LEA TAMBIÉN Entonces, el internet ha desarrollado nuevas formas de sociabilidad juvenil y nuevas formas de diálogo entre esta población, estableciendo una interacción en tiempo real sin la necesidad de una presencia física. Claramente, a esta situación ha contribuido el desarrollo de los teléfonos móviles.Además, en los espacios digitales, los jóvenes buscan nuevas oportunidades para compartir sobre sí mismos, pueden hablar de sus vidas y de lo que piensan y sienten sobre los temas que les preocupan. Los adolescentes ocupan hoy un rol protagonista en internet y se han convertido en productores de contenidos, participando de manera activa en la cultura de su época, algo que hasta ahora ninguna generación había logrado.También se puede afirmar que el uso que hacen los adolescentes de los espacios digitales les permite fomentar su creatividad. La red social TikTok o la aplicación de videojuegos Roblox son ejemplos de cocreación en línea que realizan las generaciones más jóvenes para desarrollar su creatividad, en lugar de conformarse con ser meros consumidores. Entre estos ejemplos también se puede nombrar la plataforma Scratch como un espacio virtual de aprendizaje, que incluso es utilizado en los centros educativos para ayudar a incrementar el compromiso del estudiantado con su propio aprendizaje, mejorando el pensamiento computacional al crear enfrentamientos con desafíos lógicos y creativos.En general, todas las redes sociales que usan los adolescentes permiten la expresión de ideas, emociones y opiniones, utilizando lenguaje multimedia con textos, imágenes, videos y sonidos. Y las comunicaciones que realizan los adolescentes en estos espacios virtuales les ayudan a construir una identidad digital. Así, la producción creativa en línea constituye un poderoso medio de expresión y autodescubrimiento. LEA TAMBIÉN Esto contrasta con la idea de una juventud conectada a los espacios virtuales en soledad, pues hay una comunicación constante con sus iguales y con otras personas, algo impensable en generaciones anteriores. El informe Estudio sobre el comportamiento en salud de los niños en edad escolar, de la Organización Mundial de la Salud, encontró que los adolescentes que hacen un uso frecuente, pero no problemático, de las redes sociales, reportan niveles más altos de apoyo emocional entre pares y menos sentimientos de soledad. Además, existen investigaciones que revelan que el apoyo social que reciben los adolescentes en las plataformas digitales puede ayudar a protegerlos contra la depresión.Asimismo, es un hecho que los adolescentes participan en movimiento sociales, campañas solidarias y proyectos colaborativos en línea. Por ejemplo, el movimiento Fridays For Future, impulsado en las redes sociales, llegó a movilizar millones de personas a nivel mundial, defendiendo acciones beneficiosas para la concientización sobre el cambio climático. Casos como este reflejan una generación que aprovecha las herramientas digitales a su alcance para expresarse y transformar el mundo. LEA TAMBIÉN En una entrevista en 2024, el académico estadounidense Henry Jenkins, experto en el estudio de los medios de comunicación, defendió el rol de las tecnologías digitales a la hora de amplificar significativamente la presencia y participación de los adolescentes en las conversaciones públicas. A través de hashtags, campañas virales y comunidades en línea, los adolescentes visibilizan sus causas y movilizan apoyos para los temas que les conciernen.Mediación de adultosComo vemos por estos y otros estudios, el uso de la tecnología por parte de la población adolescente no es inherentemente bueno o malo. También tenemos evidencias sobre el beneficio de que estas acciones vayan acompañadas de la experiencia y mediación adulta. Por ello, es necesario que en la educación formal se fomente el diálogo abierto entre adultos y adolescentes sobre sus experiencias en línea. Esta “alfabetización mediática e informacional” ya la promulga la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) desde la década de 1970, y cobra más actualidad en estos momentos en los cuales la inteligencia artificial se implementa de forma disruptiva.La “alfabetización mediática e informacional” es distinta y complementaria a la alfabetización digital. Con la primera, la Unesco se refiere a la adquisición de competencias técnicas para usar las tecnologías digitales (manejar dispositivos y programas virtuales, navegar por internet y aprender seguridad digital esencial). Con la segunda, la organización se refiere a la promoción del pensamiento crítico de una ciudadanía digital activa y la libertad de expresión.Los adultos necesitan contar con herramientas de la alfabetización mediática para conocer y comprender los consumos culturales de la población adolescente e integrarlos en la enseñanza. La escuela debe comprender que toda la información que llega a los jóvenes forma parte de su conocimiento; no se limita únicamente a la información que reciben en las instituciones. El papel de la educación es transformar la información que reciben en conocimiento y, a su vez, lograr que este conocimiento se integre en su identidad cultural. No hay que olvidar que se trata de la generación que más participa en la cultura de su tiempo. LEA TAMBIÉN Es necesario enseñar a los jóvenes a cuestionar, investigar y verificar la información que consumen, así como promover el uso responsable, respetuoso y seguro de las plataformas digitales. Una narrativa únicamente alarmista sobre la relación de los adolescentes con la tecnología puede impedir que se actúe de manera proactiva en la orientación que se brinda. El verdadero reto no es restringir el acceso a las tecnologías, sino acompañar a los adolescentes, educarlos y fomentar una cultura digital positiva que empodere a las nuevas generaciones de forma crítica.(*) Profesora de Comunicación y Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned).(**) Es una organización sin ánimo de lucro que busca compartir ideas y conocimientos académicos con el público. Este artículo se publicó originalmente en la Revista Telos de la Fundación Telefónica, es reproducido aquí bajo la licencia de Creative Commons. Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.