En la actualidad, la línea que distingue el mundo digital del mundo real es cada vez más difusa, especialmente para la infancia y la adolescencia. Navegar por Internet de forma segura puede llegar a ser complicado.

Klavdija Berginc, maestra de matemáticas e informática en un colegio de Kobarid, Eslovenia, lleva más de una década presenciando de cerca esta dificultad en el aula. “Recuerdo a un estudiante de 12 años que, sencillamente, no sabía hacer nada sin una pantalla”, apunta. “La pedía a modo de recompensa por hacer cualquier cosa, desde estudiar unos minutos hasta ir al dentista”.

Los adolescentes usan internet más que nunca y las redes sociales se han convertido en un elemento fundamental de su forma de relacionarse y expresarse. Entender cómo esto repercute en su salud mental es cada vez más urgente. “Necesitamos enseñar a la gente joven a usar los dispositivos de manera inteligente”, manifiesta Berginc. “Y ayudarles a asumir una mayor responsabilidad por lo que hacen en línea”.

El alumnado de Berginc ha participado en un estudio a gran escala financiado por la Unión Europea, llamado MIMIc, que investiga el papel de los medios digitales en la vida de los adolescentes. Miles de adolescentes de Bélgica, Francia y Eslovenia han participado en dicho estudio, que concluirá en diciembre de 2025.