El 17 de junio, durante su declaración ante el juez José Luis Calama, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero optó por no dar explicación alguna sobre el origen de las joyas que la UDEF halló en la caja fuerte de su despacho. Preguntado directamente por el magistrado al respecto, aseguró que estaba reuniendo documentación para acreditar su origen y dijo que la entregaría en un plazo máximo de 10 días. Han pasado dos meses y no hay rastro de explicación oficial alguna. Este silencio agrava la situación de Zapatero, le resta credibilidad y afianza las sospechas del instructor del caso Plus Ultra. Después de que la UDEF localizara decenas de collares, pendientes, pulseras y otras joyas en una caja fuerte oculta en el despacho profesional del expresidente, el juez instructor ordenó una tasación que arrojó una valoración de 1,3 millones de euros. Tras comprobar el elevado valor de las piezas incautadas, el magistrado decidió abrir una investigación separada al considerar que ese hallazgo apuntaba al menos a la comisión de dos delitos. Calama investiga en esta rama del caso la comisión de delitos fiscales y de contrabando. Dado que el origen "no está justificado en estos momentos" —el expresidente no ha ofrecido aún, más de dos meses después, ninguna explicación oficial al respecto—, considera, por una parte, que pudo introducir en España las joyas de forma clandestina, sin acreditación del pago de los derechos arancelarios, impuestos especiales o tributos asociados a su importación. Por otra, el magistrado indica que la posesión de bienes de lujo de elevado valor, unida a la ausencia de trazabilidad fiscal sobre su adquisición, constituye "un indicio objetivo y racional de la posible existencia de una defraudación tributaria relevante, en tanto que la adquisición de joyas del valor indicado genera necesariamente obligaciones fiscales, ya sea en concepto de IVA, Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones e IRPF, según la naturaleza del negocio jurídico". Hacienda comunicó en julio que ha abierto también una investigación al respecto. No lo hizo hasta que Calama preguntó directamente si mantenía alguna inspección al respecto. TE PUEDE INTERESAR La falta de datos que desactiven esa sospecha no hace más que confirmarla. Hasta el momento, tanto respecto a las joyas como sobre sus presuntos tratos con la aerolínea Plus Ultra, el expresidente se ha limitado a negar sin facilitar prueba alguna de descargo. Lo ha hecho tanto en su declaración como imputado como en las pocas declaraciones públicas en las que se ha centrado en asegurar que es inocente y pedir confianza, pero sin facilitar argumento alguno para inspirarla. La evidencia de que ha mentido en algunas de sus afirmaciones también rema en su contra. Un septiembre complicado La causa transcurre en la actualidad al ralentí a consecuencia del parón de agosto, pero se reactivará en septiembre. En el apartado de las joyas, la Fiscalía ha mostrado dudas sobre la primera valoración que realizó la joyería Ansorena y considera que su valor es superior a los 1,3 millones. El Ministerio Público ha reclamado un nuevo informe y que se determine cuándo se engarzaron las piezas y cuál es su precio actual de mercado. En una entrevista concedida hace unas semanas, Zapatero volvió a cerrarse en banda respecto a las joyas. Se escudó en que quería explicarse primero ante el juez —cosa que no ha hecho— y precisó que fueron "un regalo de cortesía personal de hace muchos años". Sin más datos. Ni quién se las entregó o si fueron un presente de un país extranjero, ni cuándo, ni por qué motivo. TE PUEDE INTERESAR Opinión También defendió que las joyas no tienen "nada que ver" con su actividad política y apuntó la intención de su defensa de discutir su valor, esta vez a la baja en contra de la reclamación de Anticorrupción. Las tenía guardadas "sin uso ni destino", olvidadas en esa caja fuerte. "Estaban ahí y nada más", concluyó. Será en septiembre cuando se ordenen y desarrollen esas nuevas valoraciones. A partir del próximo mes vendrá, además, un nuevo trago amargo. El juez mantiene imputadas a las hijas del expresidente, pero aún no las ha citado para que presten declaración. La diligencia se desarrollará previsiblemente en septiembre. La UDEF ha constatado que Laura y Alba Rodríguez Espinosa se transfirieron a sus propias cuentas personales un total de 447.095,31 euros procedentes de su agencia de publicidad Whathefav SL entre 2021 y 2025. La empresa se nutrió casi exclusivamente entre 2020 y 2025 de transferencias efectuadas por empresas del círculo de Zapatero, incluida Análisis Relevante SL, de su presunto testaferro, Julio Martínez. El instructor del caso, el juez José Luis Calama, sospecha que la mercantil fue utilizada por el clan familiar para blanquear dinero procedente de comisiones ilegales. El juez espera, además, el análisis de la información reclamada a varias entidades bancarias sobre las cuentas utilizadas por la red para mover los fondos. Entre ellas se incluyen depósitos de Zapatero, sus hijas y su mujer. El 17 de junio, durante su declaración ante el juez José Luis Calama, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero optó por no dar explicación alguna sobre el origen de las joyas que la UDEF halló en la caja fuerte de su despacho. Preguntado directamente por el magistrado al respecto, aseguró que estaba reuniendo documentación para acreditar su origen y dijo que la entregaría en un plazo máximo de 10 días. Han pasado dos meses y no hay rastro de explicación oficial alguna. Este silencio agrava la situación de Zapatero, le resta credibilidad y afianza las sospechas del instructor del caso Plus Ultra.