El verano es la época tradicional de vacaciones, lo que para muchas personas implica irse de viaje… y para varias zonas del territorio español, recibirlas. Desde el Spain is different de Manuel Fraga en los años 60, España se posicionó como destino prioritario para todas aquellas personas que buscaban el sol y la playa. Dos condicionantes a los que pronto se unió un tercero: la fiesta. Un concepto, el de salir de marcha que, eso sí, no siempre se adapta a los estándares locales.PublicidadEs la turistificación, un fenómeno por el que los destinos más frecuentes comienzan a adaptar su fisonomía a los visitantes, casi siempre en perjuicio de la población local. Se puede ver en el centro de las grandes ciudades, donde los apartamentos vacacionales han vaciado edificios enteros de vecinos, pero también en muchas áreas del litoral, donde, por ejemplo, existen bares, restaurantes y supermercados dirigidos íntegramente a una clientela internacional. En muchas ocasiones, conceptualizando a España como una mera oportunidad para desfasar. Es el llamado turismo de borrachera y que también tiene su reflejo en la ficción.Sol, playa y turismo de borracheraSobre todo en el Reino Unido, donde pasar un verano desmadrado en España es prácticamente un rito de paso hacia la madurez. Y no existe serie que refleje mejor la adolescencia de un gran segmento de la población británica que The Inbetweeners (2008-2010). A diferencia de los grandes dramas teen, donde todo lo que sucede es profundamente solemne y grave, esta sitcom presentaba los últimos años de instituto como algo incómodo y profundamente mundano. Reflejando las dinámicas de amistad entre un grupo de cuatro jóvenes británicos de clase media y pertenecientes a la generación millennial.La serie fue un pelotazo absoluto en las islas, siendo incluso adaptada por la MTV para el mercado estadounidense. Después de tres temporadas, decidió cerrar con una película (que posteriormente serían dos). En ella, los protagonistas hacían aquello que todos los jóvenes de su generación realizaban al terminar el instituto: ir a Magaluf. Bueno, en realidad, The Inbetweeners Movie (2011) está ambientada en Malia, Creta, localidad que se ha convertido en otro destino de borrachera recurrente.Sin embargo, la cinta se rodó en Mallorca y representa todos los pasos de unas vacaciones de borrachera en las Balears. De hecho, no es difícil intuir que Magaluf fue el molde original aunque luego se cambiara el topónimo. Dos décadas después, Malia ha heredado ese rol en el imaginario británico, tal y como lo demuestra la película How to Have Sex (2023). En esta ocasión las protagonistas son un grupo de chicas de viaje de fin de curso, inicialmente en busca de la misma combinación de sol, alcohol barato y discotecas que definió las Magaluf holidays de los 2000. Con un matiz importante, si The Inbetweeners Movie contribuía a idealizar, aunque desde el patetismo, el turismo de borrachera, la película de Molly Manning Walker pone el acento en la violencia estructural contra las mujeres que existe en este rito de paso.Publicidad"Malia se convirtió en el escenario porque es una meca para adolescentes fiesteros: durante su trabajo de documentación en el resort, los guionistas se toparon con grupos de hasta 150 chavales de un mismo instituto", explica un artículo de The Guardian sobre el rodaje de The Inbetweeners Movie. A lo que añade: "El Magaluf real, sin embargo, es una especie de infierno. Despedidas de soltero escandinavas y soldados de permiso en Afganistán reptan por los bares de striptease y los fun pubs que, siendo sinceros, no parecen nada divertidos. En el pub de karaoke de EastEnders, junto al hotel de ocho euros la noche donde se alojaba el reparto, se vio a un tipo disfrazado de Bob Esponja peleándose con un pingüino. Bueno, con un tipo disfrazado de pingüino".Aunque, sin duda, si una serie logró cimentar el imaginario de Magaluf como ciudad sin ley entre los británicos esa fue The Magaluf Weekender (2013-2014). Se trata de un docu-reality que sigue la vida de jóvenes de 18 a 24 años durante unas vacaciones en Mallorca. El concepto es sencillo: instalar cámaras repartidas por un hotel y dejar que el alcohol y las hormonas hagan el resto. Evidentemente, se trata de un producto muy inspirado en el éxito absoluto que fue Jersey Shore (2009-2012), y que también tuvo su versión española en Gandía Shore (2012). Tras tres temporadas, el show se desplazó de isla pero no de país, dando pie a The Ibiza Weekender (2015-2020), lo que en gran parte demostraba que el telón de fondo es secundario para el tipo de turismo desmadrado que en él se quería reflejar.La Pitiusa, por cierto, fue el escenario elegido para las correrías de Kevin & Perry: ¡Hoy mojamos! (2000), una comedia loca que, como sucedería con The Inbetweeners una década más tarde, dio el salto de la televisión británica al cine con nuestro país como escenario. En cierto modo, Kevin & Perry: ¡Hoy mojamos!, The Inbetweeners Movie y How to have sex conforman un tríptico que permite observar la percepción pública del turismo de borrachera británico a lo largo de tres décadas distintas. Ibiza, Magaluf y Malia. Del descontrol normalizado y celebrable a las consecuencias de la fiesta para los más vulnerables.Publicidad Ver vídeo Tráiler en español de 'Kvin & Perry: ¡Hoy mojamos!'.España como territorio sin leyClaro que la fiesta adolescente no es, ni mucho menos, el único turismo que atrae España. De hecho, como hemos visto, este se ha desplazado progresivamente hacia otros lugares del Mediterráneo. Aún así, en nuestras costas quedan grandes comunidades de inmigrantes noreuropeos que también son pasto de la ficción.La figura del prófugo de la Justicia británica que encuentra su escondite en la costa española es algo habitual en las series. Es el punto de partida de A town called Malice (2023), ambientada en los años 80 y que cuenta la historia de un matrimonio fugado que se establece en la Costa del Sol amparados por las mafias ya asentadas en la zona.Otros ejemplos de criminalidad en zonas turísticas son The Mallorca Files (2019-2024), un procedimental policíaco en el que una pareja de investigadores, ella británica y él alemán, resuelven crímenes acaecidos en la isla, o Mad Dogs (2011-2013), que cuenta la historia de un grupo de amigos que alquilan un chalet en Mallorca para celebrar una fiesta… que termina en asesinato. Más cómica es Sun Trap (2015), ambientada en Canarias y que cuenta la historia de un periodista encubierto que tiene que huir a España después de que una operación en la que participaba saliese mal.Telerrealidad y España como parque temáticoAunque, sin duda, gran parte del imaginario de británicos al sol, y por ende de la imagen proyectada de España, se ha construido a través de la telerrealidad. Programas como Bargain-Loving Brits in the Sun (2016-2024) siguen la vida cotidiana de expatriados británicos en la Costa Blanca y la Costa del Sol que buscan una vida barata en una zona cálida. A este respecto, otros títulos como Hotel Benidorm: Sun, Sea & Sangria (2022-2023) o 24 Hour Party Pensioners (2018-2021) se centran más en la vida de jubilados británicos que deciden residir en nuestro país.En todas ellas, el sesgo de clase es evidente: casi todos sus protagonistas pertenecen a la clase trabajadora o a capas bajas de las clases medias y son filmados con una mezcla de fascinación y desdén, convertidos en personajes pintorescos. De este modo, la televisión no solo consolida la imagen de España como parque temático del exceso, sino que convierte en caricatura a ese segmento específico de la población británica, reforzando estereotipos clasistas internos en los que nuestro país actúa como telón de fondo y, por tanto, como parte intrínseca del propio relato.
Sol y borrachera: así ven las vacaciones en España fuera de nuestro país
Las vacaciones en España son el telón de fondo de varios productos de ficción y telerralidad extranjeros, especialmente británicos.







