24/08/2026 a las 01:28h.

David de Miranda se asoma a la plaza que le cambió la vida. Su mirada aceitunada se emociona al contemplar, desde la terraza del hotel Maestranza, ese escenario de primera que puso en pie hace justo un año y que ha vuelto a enloquecer con ... una doble puerta grande en la feria. Pero no solo en el marco de la Malagueta: su temporada se escribe de triunfo en triunfo, con la regularidad como poderosa rúbrica. Tanta sinceridad, tanta exposición, le ha costado duras volteretas, como la del sábado, cuando ya tenía conquistada la salida a hombros en uno de los carteles de mayor expectación del verano. «Otra gotera más, un varetazo en el gemelo; nada», dice con naturalidad el de Trigueros, como si esa quemazón que provoca un pitón no doliese. Y si duele, se olvida: apenas unas horas después volvería a plantarse delante del toro.