Actualizado a las 01:33h.

El Gobierno llegó al verano exhausto. No tanto por un exceso de actividad, sino por el agotamiento que genera haber perdido el control de la agenda orientada netamente a la escena judicial. De hecho, el final del mes de julio con la oleada de incendios — ... que obligó al Ejecutivo a tomar el mando de la emergencia nacional— supuso un cierto respiro, pese a la exigencia en la gestión. En Moncloa consiguieron cerrar el curso reivindicando su política medioambiental y un pacto de Estado frente a la emergencia climática que les permitió exhibir cierto liderazgo y confrontar modelos con el PP, retratándole en el negacionismo de Vox. En Moncloa, que llevan encadenando dos años durísimos en los tribunales, tienen experiencia en diseñar arranques de curso para recuperar la iniciativa. En 2025 la causa palestina fue el perfecto trampolín para esquivar, por unas semanas, el cerco judicial, marcar perfil propio a nivel internacional y amalgamar la mayoría de la investidura.